La lluvia amarga al campo leonés
Las incesantes precipitaciones de la primavera retrasan la siembra de cultivos esenciales como la remolacha que perderá 80.000 toneladas y más de 3,5 millones

Aspecto de la remolacha en pleno crecimiento en la ribera del Órbigo en el mes de agosto.
Las múltiples jornadas de lluvia de la primavera, especialmente las trombas de agua caídas en Semana Santa, no auguran una buena cosecha en las zonas de regadíos del campo leonés, que ya comienza a estimar las pérdidas. Terrenos anegados en muchos casos y la humedad que impregna las tierras ha impedido sembrar a tiempo en varias áreas los principales cultivos de la provincia, miles de hectáreas perdidas en los casos de cereales, maíz y remolacha, cuyos frutos se han malogrado por la lluvia o simplemente las semillas y plantas no han llegado a sembrarse al no reunir la tierra las condiciones. A estas alturas de mayo, todavía siguen en la labor, aunque para algunos cultivos ya es tarde.
Así, en el caso de la remolacha, las estimaciones fijan la pérdida de 80.000 toneladas en la campaña de este año, al no poder sembrarse prácticamente 1.000 hectáreas, situadas sobre todo en las zonas de Payuelos y el Páramo. Un cultivo cuyo calendario de siembra ya no es recomendable prolongar más allá del 10 de mayo.
Tal y como explica el responsable del sindicato Ugal, Matías Llorente, el proceso debe iniciarse durante el mes de marzo o a primeros de abril y recuerda, además, que la lluvia también impidió que quedaran en la tierra sin arrancar de la campaña pasada alrededor de 2.000 toneladas. Una temporada que se cerró entonces con 800.000 toneladas recogidas, a las que se añadieron otras casi 100.000 al contar con un grado de riqueza superior al 18%.
«Esta pérdida de superficie de cultivo por la lluvia coincide justo en un momento de crecimiento en Europa de un 6,5% ante la escasez de azúcar, así que León pierde en esta ocasión la oportunidad de ganar más mercado, cuando además España ante el déficit debe importar», recalca Llorente.
De acuerdo al precio de cada tonelada de remolacha (45 euros, un precio estable que mantendrá hasta la campaña 2014/2015), las pérdidas en León sobrepasarán los 3,5 millones de euros. Alrededor de 750 explotaciones de la provincia siembran las 7.200 hectáreas de cupo que León tiene asignado.
El maíz resta miles de kilos. Respecto a las cerca de 60.000 hectáreas de maíz, también gran parte de esta superficie tiene problema por la lluvia. Los agricultores, ante este panorama se verán obligados a reducir los ciclos con la pérdida de producción que esto supone: entre 1.000 y 2.000 kilos por hectárea afectada por el retraso. Las estimaciones fijan en unas 15.000 las hectáreas aún no sembradas. Igualmente, es muy tarde para el girasol, un cultivo centrado especialmente en la zona de los nuevos regadíos en Payuelos y Páramo. Existen ya 250 hectáreas comprometidas para la producción de biodiésel. Y hasta ahora ha sido imposible su siembra por las condiciones de excesiva humedad de la tierra.
Menos cereales . Los cereales no han estado tampoco exentos de problemas: alrededor de 10.000 de las 120.000 hectáreas han sufrido daños en el crecimiento de la planta por la intensidad de la lluvias caídas esta primavera, indica el responsable de Asaja en León, José Antonio Turrado.
«La cebada en muchos casos no nació bien, las plantas sufrieron daños por el encharcamiento de las fincas. Ha pasado con otros cereales y en estas zonas han crecido malas hierbas que ahora se aprovecharán como forraje», afirmó Turrado, quien auguró una cosecha no tan buena como la de 2010.