Posada de Valdeón
La matanza se come en la cancha
Al alcalde le tocó cortar el pan para los comensales.
Alrededor de trescientos cincuenta comensales se dieron cita en Posada para degustar el menú ofrecido por el Ayuntamiento en la cita de la jornada de la matanza, lo que supuso más o menos el doble de la participación prevista. Aun así, la organización respondió a la demanda y todo el mundo quedó satisfecho en cuanto a comida y bebida se refiere, aunque esto supusiese que el propio alcalde de Posada, Tomás Alonso, tuviera que ayudar a partir trozos de pan o a cualquier otra cosa que fuese menester.
El evento fue un claro éxito en cuanto a participación, pues es posible que fuese la ocasión que más gente se reúne en torno a la figura de la matanza del cerdo, pero puso a prueba los resortes organizativos para que todo el mundo recibiera el servicio esperado.
Pese a la importante afluencia de participantes, el nuevo polideportivo valdeonés, a penas se vio ocupado en uno de sus tercios, dada la gran capacidad del nuevo coso de Posada, siendo valorado, no obstante, como agradable y espacioso para la concurrencia, lo que no pasó desapercibido a las autoridades locales, dado que se trataba de una inauguración de facto del emblemático edificio que aún no ha entrado en funcionamiento real.
La chanfaina, el picadillo, la morcilla y las chuletas fueron discurriendo entre los comensales a buen ritmo durante toda la comida, gracias a la inestimable colaboración de un buen cupo de vecinos voluntarios que facilitaron la labor y pasearon entre las filas de mesas ofreciendo los productos mientras hubo demanda. Todo el mundo guardó un sitio para la esperada torta dulce con queso, de los que no quedó ni rastro al acabar la comida, cuando ya todo el mundo daba cuenta de una queimada de excelente factura.