Carta te escribo
Un consejo
Querido hermano: Deseo que al recibo de la presente te acompañe la salud; claro que no me extraña que con lo saltabardas que has sido, ahora te pase lo que a Nolete. Del caño al coro anda el tío. De cuando en vez —más de lo deseado— visito el ambulatorio donde Viti intenta recomponer el estropicio del paso de los años. Nolete, por fas o por nefas, dice él que cuatro días a la semana tiene las mañanas ocupadas; anda garispo, pero oyéndole contar su historial es como el paso de Almanzor por Astorga, pura ruina. En el mostrador ni se le nota, tú. Trasiega con absoluta soltura y dignidad; y con suerte, pues como conduce el dos caballos con matrícula sin letra alguna, la pareja lo deja pasar tan divinamente.
De todas las maneras, querido, como la cuaresma es realidad debes ponerte ceniza en la cabeza, mesarte los cabellos, vestir con saco de pita y prepararte para la singladura en la que Ana, Badana, Rebeca, Susana y Lázaro con sus semanas nos llevan al Domingo de Ramos; necesitas ayunar un poco, por lo del perímetro, y guardar cierta abstinencia aunque sea con la pesca que practicaban los monjes de Sahagún.
Aquí ya sabes, la heterodoxia se impone; andan afanados preparando la Piñata. El cartel anunciador es un guiño al Bicentenario del sitio de Astorga, aquel que puso Santocildes en 1812 para mandar a los franceses allende las murallas. Núñez, el concejal de fiestas, que por algo es cartelista multipremiado, ha puesto disfraz veneciano al león del monumento que llamamos del «león y el águila». Hace un siglo, los astorganos para conmemorar el centenario de esa expulsión colocaron ese recuerdo con un león astorgano aplastando al águila napoleónica. No sé hermano, si los encargados de preparar las celebraciones tienen pensado algún monumento que perpetúe esta fecha. Supongo que sí porque sería un referente de la celebración como lo es, después de un siglo el citado, que chincha un poco a los franceses, pero también a nosotros nos chincha estar en el arco de triunfo ese del París de la Francia.
Por cierto, mi carta del pasado día siete no pudo ser más oportuna. Pues ese mismo día sacabais en primera página y con caracteres bien gordos la propuesta de los socialistas capitalinos pidiendo calle para Zapatero; no sé si para poner su nombre en sendas esquinas o para correrlo a gorrazos. Oye, hermano, ambas cosas se merece. Menudo cirio habéis montado que parece la canción de la Parrala: unos decís que sí y otros decís que no. Despistados anduvieron esos socialistas, no me lo negarás; anda que no tuvieron años con viento favorable —el mejor de todos el 2004— para hacer tal propuesta; la cual con la euforia reinante hubiera sido aplaudida con las orejas y aprobada por Chamorro que ahora anda remolón escondiendo el morro. Raquetas lo hubiera tenido a huevo pero la prejubilación lo ha fundido; en oro, claro.
Ahora el Guti y su reala se agazapan cual perro perdiguero y vete a saber cuando el cazador le dará la orden para levantar la pieza. Ya te lo he dicho, tenéis que ir aprendiendo de los de Astorga; esas cosas se hacen el día del triunfo y nadie rechista; aquí hay varios ejemplos que algún día te contaré. Si se espera, ya ves, y más con el rastro que dejó el interfecto. Sin embargo, un consejo, querido; por el mero hecho de haber sido Presidente del Gobierno, más bien peor que mal, no se le puede negar una plaza, avenida, paseo, rotonda, calle, travesía, callejón o pasadizo. Y más pensando que es el segundo de la provincia en ostentar tal cargo; el primero era de Astorga. Cuídate y recibe un abrazo de tu hermano, que lo es. Martín