VILLATURIEL
Árboles, por orden infantil
Trece escolares de Villaturiel recrean un concejo que decide plantar árboles en tierra comunal y les convierte en dueños.

Los alumnos se sentaron en círculo, como antaño, para celebrar el concejo abierto.
«Buenas tardes vecinos y miembros de este nuestro concejo, que ha sido convocado a son de campaña tañida, como lo tenemos de uso y costumbre...». Con esas palabras, la pequeña Laura Getino, de 12 años, dio ayer inicio a un concejo abierto recreado por trece escolares del municipio de Villaturiel en la casa de cultura de Alija de la Ribera. La niña, reconvertida en alcaldesa pedánea y con el auténtico bastón de mando del Ayuntamiento en la mano, fue desgranando ante los presentes los motivos de la convocatoria, resumidos en decidir el uso de los terrenos comunales.
Al acto también acudieron, como manda la tradición, el fiel de fechos y un vocal, encarnados por Héctor Alonso, de 10 años, y Héctor de la Puente, de 12. Antes de escuchar los pareceres de los diez vecinos presentes, interpretados por alumnos de 6 a 12 años, se les advirtió «que estando en concejo guarden silencio (y sean modestos), oyendo lo que les proponen, para que en acabando de razonar, le puedan responder a la propuesta en orden de vecindario, según asientos». También se les indicó que no jugaran con manos y pies, «pues de ello suele ofenderse el que razona, ni menos se amenacen unos a otros, den voces, echen maldiciones contra Dios y sus santos, o murmuren del prójimo, so pena de ser castigados por cada circunstancia en 16 reales». Tras el debate llegó la decisión: hay que plantar árboles en los terrenos comunales para ponerlos en valor.
El Ayuntamiento tendrá muy en cuenta este concejo y pondrá a disposición de los pequeños una finca entre Marne y Villaturiel de casi seis hectáreas, ubicada en El alto de la Piedra, donde podrán plantar los árboles autóctonos que les regalarán. Es más, en un pleno oficial se decidirá conceder a cada vecino, cuando cumpla 6 años, el usufructo de un árbol. Se trata de un título vitalicio denominado derecho de vuelo (que no de suelo) que sólo se extingue cuando el árbol o su dueño se muere.
«Quisimos que los pequeños celebraran este concejo para concienciarles de que es bueno discutir, hablar y llegar a acuerdos y acercarles así al concepto de la Democracia», explica el concejal de Cultura, Juan Carlos Martínez.