La solución en Castrotierra
Carta te escribo martín martínez
Querido hermano: Hasta Santo Toribio nos falló esta primavera. Los expertos en eso del clima daban agua a cántaros y nieve a paladas. Hubo agua y nieve por doquier, menos en la contorna de Astorga. Santo Toribio, siempre asiduo del líquido, dejó que «Asemac» celebrara su feria sin sobresaltos, aunque con buen frío. En San Justo, el sábado, lo subieron en procesión hasta el Crucero; hubo tirada de piedras en la vieja cruz de madera; se bendijeron los campos y se realizaron las peticiones correspondientes entre ellas a la Virgen del Castro, la del Camino, la de la Majestad y a San Bartolomé del Cueto.
Pero no ha llovido, hermano, en la abundancia precisa. Así que no hay otra. Tal vez cuando leas ésta, los Procuradores de la Tierra ya hayan votado la salida de la Virgen hacia la catedral. Allá, en el siglo V, fue el propio Santo Toribio, quien aconsejó que se hiciera peregrinación desde el Castro; que se le hiciera novenario en la ciudad; que se le pidiera lluvia ante la pertinaz sequía que agostaba –en plena primavera- los campos astorganos, los de sus «quartos y alfozes» y aún los de más allá de su extenso territorio. Dicen los anales, que llovió en abundancia. Y así viene haciéndose durante siglos, hermano. Tu mismo acudiste en más de una ocasión a ese peregrinaje, atravesando los sedientos campos de la Sequeda (nunca mejor llamada); alguna vez anegados después de los días de rezos y peticiones. Y como decía el abuelo: «aunque no llueva en abundancia, la cosecha se salva si se saca la Virgen»; la fe, querido, la fe. Más de cuatro labrantines de antaño, y hasta de hogaño, te confirmarán el aserto.
Se nos presenta, hermano, como única y última salida al desbarajuste agrícola de la zona. Así que, como ya no estás para pujar el pendón, ni siquiera para llevar el remo, te invito a recibirla en Astorga. Desde el adarve del Jardín de la Sinagoga, contemplaremos el bamboleo del medio centenar de pendones y veremos la riada de fieles acompañando a la Señora de la lluvia. Este año, parece que será recuperada la Salve en la empinada cuesta de Puerta Sol ante la imagen, anónima y pobre, que algunos dicen hermana de la peregrina. El nicho en la pared del monasterio de San Francisco ha sido adecentado; algo querrá decir. Pidámosle agua, hermano, tan necesaria para el campo y pidamos a Valín, el de la Confederación que arregle ese sindiós que es el embalse de Villagatón; que estos 18 años de desencuentros se han lucido la Junta, la Confederación, la Diputación y el Ayuntamiento. Y aunque tiene su parte, ahora quieren cargársela toda a los menos culpables, los labradores cepedanos que, en verdad, no tiene porque librarse. Y que sepa Valí, que lo sabe porque anduvo en lío en su tiempo, ni siquiera han pagado los terrenos que han de ser anegados.
Otros, como el ínclito Joaquín Otero no tiene que preocuparse por el pago de terrenos, ni precisa rogativas. Sabe hacer la rosca (buena rogativa), cambiar el paso y si durante años ha abominado de Castilla, se le podría haber visto por Villalar el pasado lunes, aunque diga Amoedo que no es cargo político. Los 60.000 euros, del ala asesora tienen tanta fuerza como la misa en París de aquel rey francés. Bien vale Villalar ese precio.
Por cierto hermano, para cerrar hoy; opino que Gutiérrez y sus concejales se han confundido con lo de la calle a Zapatero. Fue un mal presidente, sin duda; nos hundió en la miseria económica por su chulería, seguro; te repito, en su día me dejó una mano chamuscada. Pero es el primer presidente de la ciudad, el segundo leonés. Si no le dan la calle deben repasar el callejero y verás cuantos personajes han de desaparecer del mismo. Dale un vistazo y repara en ello. Habría para poner calles a todos los concejales de la democracia. Porque son muchos los que habría que eliminar, pues hicieron más daño que beneficio. Y Papes a León ciudad sí la benefició. Cuídate.