La supervivencia a través de la restauración
Esta teoría de prorrogar la vida de la mina a través de la restauración, impulsada por un magistrado leonés, es la misma que se aplicó en su día a la mina lacianiega de Feixolín, y que de momento ha impedido el cierre de la explotación, que se encuentra inmersa en las tareas de reconstrucción exigidas por Europa.
No ha ocurrido lo mismo con Nueva Julia, cerrada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 1 de León el pasado mes de febrero, y que en estos momentos está a la espera de que se reinicien los trámites de declaración de impacto ambiental para adaptarlos a las exigencias impuestas por la Unión Europea en su sentencia sobre los cielos abiertos en la zona del pasado noviembre.
Parte de las argumentaciones utilizadas por la Junta de Castilla y León para defender la supervivencia de los cielos abiertos están basadas en un informe de la Universidad de León que calcula en más de 1.800 los empleos que se perderán en Alto Sil si se cierran las cortas, entre directos e inducidos. En Fonfría trabajan en la actualidad 150 personas, los 75 mineros habituales, más otro 75 trasladados de Nueva Julia después de su cierre. A estos hay que sumar otros 150 trabajadores del lavadero, talleres y transporte que Coto Minero Cantábrico trasladaría a las explotaciones de Asturias si no tuvieran actividad en León.