FERIA DEL AJO DE VEGUELLINA El origen del producto estrella
Un manjar venido de Asia
El ajo es eficaz como antibiótico, reduce el colesterol y sirve para prevenir el cáncer.

España es hoy el tercer país del mundo productor de ajo, sólo superado por China e India. Surgió en Asia aunque pronto se extendió por Europa y América.
Es cuanto menos curioso que uno de los productos que nunca falta en la gastronomía mediterránea tuviera sus orígenes a cientos de kilómetros de España, concretamente en Asia. El ajo pronto se extendió por toda Europa y desde allí hacia América gracias a los colonos españoles. En la actualidad, al menos en el territorio nacional, nadie se imagina un buen guiso falto de esta raíz bulbosa.
España es hoy el tercer país del mundo productor de ajo, sólo superado por China e India. Pero no es simplemente un alimento, ya que, desde sus orígenes, y aunque a veces suene extraño, a esta planta se le han atribuido propiedades medicinales. Por ejemplo, los esclavos de Egipto los comían pues aseguraban que tenían propiedades fortificantes y, en la antigua Grecia y Roma era consumido por los soldados. Ya durante la Primera Guerra Mundial se utilizó como antiséptico externo para desinfectar heridas. Todavía hoy, el ajo es una medicina naturista con un amplio uso farmacológico.
Entre sus aportaciones a la salud humana, según los expertos, cabe destacar que el ajo es eficaz como antibiótico contra virus y hongos, reduce el colesterol y la presión arterial —causas principales de los infartos— y se relaciona con la prevención de ciertos tipos de cáncer, con ciertas complicaciones de la diabetes y con la reversión del estrés y la depresión. Uno de los grandes hándicaps que tiene el ajo es, sin duda, el fuerte olor que desprende cuando se corta fresco, originado por dos sustancias altamente volátiles, como la aliína y el disulfuro de alillo. El edor que produce es tan desagradable que incluso sirve como ‘arma contra los vampiros’.
También crudo
El ajo es un importante contribuyente de vitaminas A, B1, B2 y C al organismo, además de ser un eficaz anti inflamatorio. Puede ingerirse crudo ó cocido de cualquier manera y en tabletas. Sin embargo, si bien el consumo de tabletas puede parecer más cómodo (y además es más barato), ser recomienda comer el ajo crudo.
Para combatir su fuerte olor y el mal aliento que puede ocasionar, se recomienda masticar unas hojas de perejil, menta fresca ó apio, por sus altos niveles de clorofi la. También, después de masticar estas hojas es aconsejable enjugarse la boca con agua y algunas gotas de limón. Y es que ya sea en cocinas, farmacias, herbolarios e incluso en el cine, el ajo ha logrado convertirse en una pieza indispensable.