«No estaba bien, se le cruzaron los cables»
El presunto autor se refugió en su casa, de la que no quería salir cuando fue a buscarlo la policía. Vivía en el pueblo con su madre enferma de alzhéimer, a la que cuidaba «y tenía muy bien atendida».
Pero su actitud había cambiado la última semana. «Es muy educado y nunca había dado problemas», aseguran. En los últimos días era frecuente escucharlo dar voces por la noche asomado a la ventana.
«Decía que lo espiábamos», cuenta una de las vecinas, a la que le lanzó al jardín hace dos días una barra de hierro y un martillo.
«Algo le ha tenido que pasar y se le han cruzado los cables. Decía que lo espiábamos, a unos vecinos les ha roto la antena parabólica».
Había realizado trabajos sociales en el Ayuntamiento de Soto y Amío para cumplir con una condena menor por multas de tráfico, según el alcalde, Miguel Ángel González, «era correcto, realizó trabajos de jardinería y limpieza hace unos años». También trabajó en un banco en León.