«No culpamos a nadie de la tragedia»
La familia de las mujeres que aparecieron muertas en su casa confirma que no . les faltó atención y agradece el esfuerzo de quienes participaron en su búsqueda.

Mariluz Brime, ante la iglesia en la que se celebró el funeral por su tía y su prima.
«No culpamos a nadie de la tragedia». La familia de las mujeres encontradas muertas en su casa de la astorgana calle de San Juan destacaron ayer, tras el funeral celebrado en la Parroquia de San Pedro de Puerta de Rey por Marta Parajón, de 78 años, y María del Mar Viñolo, de 52 y con discapacidades psíquica y física, consideran correcta y diligente la actuación de los servicios sociales, los profesionales de la sanidad y de todos lo que tuvieron que ver con la búsqueda de la madre, muerta por causas naturales, y de su hija, que falleció al no recibir la atención que la primera le prestaba.
«Empezaron a buscarlas inmediatamente», cuando las echaron de menos, unos días después de recibir el alta en la Clínica Altollano, en León, y regresar a Astorga, relató la sobrena de Marta Parajón, Mariluz Brime. «Nos despistaron sus continuas idas y venidas», añadió, porque su tía mostraba un carácter «un tanto especial», podía no dar noticias a su familia «durante meses» y no era fácil localizarla. «Llamaba cuando necesitaba algo, pero nos tenía un tanto vetados», manifestó su sobrino segundo, Juan Carlos Brime.
Mariluz Brime, recuerda los últimos cuatro meses de las finadas. Un periodo que pasaron prácticamente en la Clínica Altollano, de León, en el que las atendió hasta que el 23 de octubre ambas recibieron el alta. La hija sufría una cirrosis, «casi terminal» y su madre se rompió un dedo en el centro hospitalario que aconsejó su ingreso. Fue la trabajado social de Altollano la que informó al juzgado de Astorga de la situación de ambas, para que se incapacitara a la madre. «Estaba muy mayor y era necesario incapacitarla» para que una institución acogiera a la hija.
Sin respuesta
Después del 23 se sabe que solicitaron atención médica, quizá en la noche del 24, «y fueron atendidas». También al día siguiente requirieron servicios médicos, pero cuando los sanitarios llegaron a la vivienda de la calle de San Juan no obtuvieron respuesta a sus llamadas.
La última vez que alguien vio vivas a madre e hija fue en el 24 o el 25 de octubre, por lo que transcurrieron dos semanas hasta que se encontraron los cuerpos: «Todos insistíamos en entrar en la casa —el médico, los asistentes sociales...—, pero hacía falta una orden judicial». Por otra parte, los indicios apuntan a que la discapacitada sobrevivió dos días a su madre. «Casi no veía nada, estaba muy débil para pedir auxilio y no tenía voz para que nadie la oyera si hubiera gritado».
«La Policía Local me llamaba con frecuencia para saber si habían contactado conmigo, se preguntó en los hospitales, se solicitó el movimiento de las cuentas, porque para viajar necesitaban dinero, se les buscó en todos los sitios; incluso la Policía Municipal de Madrid fue a su casa y yo llamé a la pensión en la que se solía alojar en León cuando aún vivía su marido. La búsqueda fue intensa», señaló Mariluz Brime.
Los familiares de las finadas reconocen que Marta Parajón sacó de Cosamai, centro de atención especial dependiente de la Diputación a su hija, «porque consideró que estaba mejor con ella».