Diario de León

San Antón come pastel

Algadefe celebra la tradicional subasta de tartas en una fiesta deslucida en Las Grañeras por la enfermedad de su juglar.

Un jaulón sirvió para trasladar a los pocos animales que se bendijeron en Las Grañeras.

Un jaulón sirvió para trasladar a los pocos animales que se bendijeron en Las Grañeras.

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A. medina Algadefe / las grañeras
León

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Animada, animada estuvo ayer la subasta de tartas, acto más popular de las fiestas de San Antonio Abad de Algadefe. A mediodía, tras la misa, como marca la tradición, a las puertas de la iglesia los vecinos pujaron por los dulces cedidos por particulares y empresas. Hasta un magnífico ejemplar de pollo de corral fue subastado.

Aunque el ambiente estuvo un poco frío al principio, poco a poco se fue animando. Al grito de «¿Quién da más?» los asistentes fueron realizando sus pujas. La primera tarta ya alcanzó un precio de 67 euros, pero hubo que esperar hasta la última para ver la puja más alta. Una niña se llevó la tarta más cara. Nada menos que 87 euros ofreció por ella. El gallo se vendió en 30 euros. En total se recaudaron 332 euros que pasan a engrosar las arcas de la cofradía de san Antonio, encargada de organizar la fiesta.

Antes de la subasta tuvo lugar la misa y la procesión por las calles de la localidad con la imagen del santo.

El día anterior se cumplió con otra de las tradiciones de esta festividad. El mayordomo, cargo que en esta ocasión recayó sobre Rafael Merino, repartió entre vecinos y visitantes avellanas y vino.

Los vecinos pasaron un rato agradable, además de mantener una costumbre ancestral de la localidad. Por la noche, como cualquier fiesta que se precie, no faltó la verbena. Los actos festivos continuarán hasta el sábado.

En Las Grañeras (El Burgo Ranero), donde las celebraciones, se prolongarán hasta mañana, la fiesta del santo abad comenzó con procesión, acompañada de dulzaina y tamboril, y una misa, a la que siguió la bendición de los animales.

Un jaulón colocado sobre una plataforma con ruedas sirvió para trasladar a la escasa presencia de animales en la bendición. Alrededor de medio centenar de personas asistieron al acto en el que los animales domésticos quedaron al amparo de san Antonio Abad y se echó en falta al juglar Leonis Mencía y su recital de versos al patrón. Razones de salud impidieron al último juglar asistir a recitar sus ripios y algunos se arrancaron para intentar llenar el vacío literario.

A falta de juventud y de junta vecinal la gestora que lleva la pedanía intentó mantener una fiesta tradicional en este pueblo.

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