Valdesamario
Entre ramos, pendones y salves
La Rogativa de Pascua abre el calendario leonés de romerías.

El ramo, la cruz y el estandarte de La Garandilla.
Llegó la primavera a Omaña y si faltaban flores para pintarla, las franjas de los pendones prestaron su colorido al paisaje. La Virgen de La Garandilla, la de Las angustias fue a visitar a la del Rosario, para desfilar con paños, estandartes y ramos hasta la iglesia de Valdesamario, como sucedía hasta los años 60, cuando el éxodo rural empezó a arrugar la piel de los pueblos leoneses, ahora en plena ancianidad.
Desde que se recuperó en el 2009, la de ayer fue la edición de la Rogativa de Pascua con más participación de público y pendones. El sol de la Pascua de Resurrección acompañó a los romeros en una jornada de folclore popular y religiosa, que abre el calendario de las romerías en las tierras leonesas después del parón invernal. 25 pendones se juntaron ayer en el acto, organizado por el Ayuntamiento y la Junta Vecinal de Valdesamario, el Instituto de Estudios Omañeses, con el apoyo de la Red de Reservas de la Biosfera.
Como prólogo a la fiesta, las mujeres de La Garandilla y Valdesamario se afanan en preparar el mejor ramo y ensayan la Salve que cantarán en la fiesta. Es el sano pique por hacerlo mejor y dicen que las de la primera localidad citada adornan mejor el ramo, pero que más hábiles son en el canto las de Valdesamario. Partida en tablas y todos tan amigos: después de misa celebran la comida popular y dan por finalizada la jornada y la fiesta popular.
Las Angustias abandona su santuario de la Garandilla, la que el isidoriano Antonio Viñayo llamó la Catedral de Omaña, para permanecer en la parroquia de Valdesamario nueve días en los que los fieles piden por la fecundidad de sus campos y ganados. Novena agrícola inmediata en el tiempo a las celebraciones de pasión y que se adelanta en el tiempo a las vespertinas del Torío y Cacabelos. Fervor y tradición se dan la mano en la cuarta edición de la recuperación de la fiesta.