la bañeza
Imaginación en madera
El vecino de San Mamés Pedro Rodríguez expone en el Infanta Cristina 62 juguetes de madera construidos a mano.

Pedro Rodríguez, con sombrero, conversa con unos visitantes a la exposición.
¿Juguetes o artesanía? El vecino de la pedanía bañezana de San Mamés de la Vega, Pedro Rodríguez Pozos, muestra en el Centro Cultural Infanta Cristina una exposición de 62 piezas talladas en madera, coches, camiones, aviones y helicópteros, principalmente, además de algunos peces, un caballo y tres figuras humanas, excepciones de seres animados frente a tanto vehículo terrestre y aéreo y a una trompeta, construida en su tamaño, que jamás ha sonado, pero que sirve de objeto decorativo.
Artesanía en cuanto a que se han tallado con las manos y juego de emplear el tiempo destinado a cuidar de sus padres, según explica Rodríguez Pozos.
A sus 66 años, ha querido mostrar a sus vecinos del municipio los modelos de coches que diseñó en su casa de San Mamés durante años, en un trabajo cuidado, muy detallista, que no emplea otro material que la madera y la pintura que los decora. No se trata de reproducciones de modelos a escala, aunque algunos de los que se exhiben puedan recordar a algún modelo en concreto. En manos de un niño servirían de juguete, aunque, quizá, no sea éste el destino que prefiera Rodríguez para sus creaciones.
En la primera jornada de la exposición, Pedro Rodríguez, con su sombrero y su pañuelo anudado al cuello, permaneció al cuidado de la sala, en la que los visitantes se convirtieron en notarios de su habilidad para el trabajo de la madera. Él no duda en señalar que su producción como juguetes realizados a manos y, por tanto, artesanos.
Obrero por gran parte de España, culturista de los años 80 y cantaor, nunca fue amigo de asentarse como ahora, cuando le ha llegado la jubilación. La mejor exposición es el relato de su vida, un juego, como tantos otros, en el que no se ha sujetado a mujer ni a hijos, aunque sus padres le amarraron a San Mamés cuando precisaron de sus cuidados. El retiro le ha devuelto al pueblo. Quizá halla llegado el momento de los juegos de mesa o quizá le venza su espíritu errante. De momento, hasta el día 17, sus creaciones le mantendrán atado al Infanta Cristina los días de labor, de seis a nueve de la tarde.