El mejor insecticida, vuela
Los Argüellos cobija a 17 de las 29 especies de murciélagos de España, unos animales que dan calidad al hábitat al engullir hasta 1.500 mosquitos cada noche. Diecisiete de las 29 especies de murciélagos que existen en España residen en la Reserva de la Biosfera de los Argüellos, que quiere convertir a los quirópteros en una de sus señas de identidad. Estos animales cargan con una inmerecida mala fama, ya que son excepcionales controladores de la comunidad en la que viven al poder devorar hasta un millón de insectos al año. Además, su presencia en una zona es sinónimo de calidad ambiental.

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Asociados con la mitología oscura, a casi nadie le gustaría poseer un murciélago como mascota. Sin embargo, estos pequeños animales de orejas enormes, dotados de un curiosísimo GPS, son buenos marcadores de la calidad ambiental de una zona y muy beneficiosos para el hombre, entre otros motivos porque cada ejemplar es capaz de comer unos 1.500 mosquitos cada noche, según confirma el catedrático de Ecología, Estanislao de Luis Calabuig.
El biólogo coordinó un estudio sobre los quirópteros en la Reserva de la Biosfera de Los Argüellos, financiado por la Fundación de la Biodiversidad, para ponerlos en valor y promover su conservación. Junto con los investigadores Paula Arroyo y Jorge Falagán, descubrieron que en ese espacio leonés viven 17 de las 29 especies de murciélagos de España, la mitad de ellos protegidos.
Falagán reconoce que «son los grandes desconocidos, la gente cree que sólo existe un tipo de murciélagos y hemos contabilizado hasta 17». Para este experto, lo más curioso es el metabolismo de estos pequeños vertebrados voladores, que es «exagerado, muy rápido para comer hasta un millón de insectos en un año», indica.
La fealdad de los bichos enmascara sus muchas bondades. Por ejemplo, los ecólogos saben que un hábitat está bien conservado y es más ‘sano’ si existe una abundante presencia de murciélagos. Curiosamente, las nuevas construcciones con piedra bien rejunteada y sin cubículos en el tejado están contribuyendo a reducir el número de estos animales, capaces de recrear en su cerebro una imagen virtual de su entorno tras lanzar sónares que rebotan contra los objetos proporcionándoles una radiografía certera del espacio en que se mueven. Ya no pueden ocupar los campanarios de las iglesias rehabilitadas o esconderse en los huecos de las paredes de las casas. Por eso se refugian en cuevas, graneros y pajares abandonados. El uso de herbicidas e insecticidas también ha contribuido a disminuir las tasas de estos mamíferos.
Sus defensores han logrado, no obstante, que la Junta proteja por ley a los quirópteros y que esté prohibido matarlos o molestarlos. Calabuig sugiere, además, «que ya que existe un turismo asociado a la ornitología y en Europa los murciélagos están muy en boga; es un valor que se podría potenciar».
Zonas de afluencia
Según el estudio, la mayor diversidad se encuentra en zonas de transición bioclimática de media montaña, zonas de relieves acusados, cuencas fluviales o áreas forestales. Por eso Los Argüellos, al norte de la provincia, es un lugar idóneo para albergar especies de murciélagos, ya que posee abundantes cuevas, como las de Valporquero y Llamazares, entre otras. Estos animales reflejan los valores naturales de este paraje.