Una ‘feriona’ pequeñina
Buen tiempo y mucho público en la muestra de noviembre.

Textiles y turrones muestran la variedad de artículos que acoge el mercadillo tradicional.
La capital lacianiega albergó ayer, como cada 12 de noviembre, el tradicional mercado conocido como la Ferina. Con la Feriona como precedente, el mercado de ayer, de características similares, opta por el diminutivo por su menor tamaño de expositores y público.
Unos 200 puestos ambulantes de distintos puntos de España e incluso de Portugal se concentraron ayer en la Avenida del Bierzo. La variedad de productos es amplia y se oferta artesanía, gastronomía, textil e incluso artículos de ferretería. Los productos que nunca faltan a esta cita son los ajos para la matanza y los turrones navideños.
En el recinto ferial de las Rozas sólo se contabilizaron tres reses equinas, lo que deja constancia del mayor peso de la venta ambulante frente a la ganadería.
El buen tiempo permitió estirar el horario de venta hasta más allá de las seis de la tarde. Durante toda la jornada, los lacianiegos se animaron a visitar la muestra, que, a pesar de celebrarse en día laborable, contó con bastante afluencia de público, aunque las ventas, al igual que en la Feriona no fueran altas.