castrotierra de la valduerna
Un nacimiento entre cafés y refrescos
. . El bar del pueblo presume de un belén de 25 metros cuadrados y 50 horas de trabajo, formado por numerosas figuras en movimiento que recrean varios oficios . tradicionales.

Abel Cadenas, uno de los artífices del belén, posa junto al nacimiento en el bar de Castrotierra de la Valduerna.
A los pies del santuario de la Virgen del Castro y entre cafés y refrescos, en el bar de Castrotierra de la Valduerna, se levanta un belén de 25 metros cuadrados que suma más de 50 horas de trabajo, sólo en el montaje, y meses de dedicación para elaborar cada una de las figuras que año a año se añaden a esta recreación. Abel Cadenas y Lorena Fernández son los artífices de este nacimiento, que navidad tras navidad va sumando metros y va ganando personajes en movimiento hechos a mano.
Así, en el bar del pueblo cada año, desde hace más de una década se arma el belén. «Comenzó siendo de apenas tres metros cuadrados», confiesa Abel, quien argumenta que con el tiempo ha ido creciendo. «Del año pasado a éste más del doble», asegura.
Esta pareja de jóvenes artistas ya está reuniendo ideas para el próximo año. «Los clientes del bar aportan sugerencias y algunos nos ayudan, como Francisco San Martín, un vecino que colabora colocándonos el soporte que sustenta el belén», confirma Abel, que añade que la gran novedad de esta edición del nacimiento son las numerosas figuras en movimiento. «Llaman mucho la atención», dice el artista. Y es que este año se han sumado al belén ocho nuevas figuras en movimiento. Muchas de ellas recrean oficios tradicionales de la zona. No falta la matanza del cerdo, ni la trilla, ni el cazador, ni la lavandera, ni tampoco la alfarería. Pero, además, la ermita de la Virgen de Castrotierra también está presente, en un alto como en la realidad. El monumento, hecho a mano y con detalle por Lorena, también se suma a las nuevas incorporaciones del nacimiento, igual que una bodega similar a las que encuentran en el sur de la provincia.
El misterio, María, José y el niño, luce en el centro del belén, entre artesanos y el huerto. También los Reyes Magos avanzan por el camino, e incluso los soldados romanos vigilan la escena, que se mantendrá expuesta al público hasta el próximo 7 de enero.