Diario de León

El aplomo del silencio y la solidaridad

La prohibición de acceso de cámaras a la sala deja a la prensa sin foto del acusado.

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A. DOmingo | Oviedo
León

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Silvia Brugos ha cerrado su corazón y su boca con siete cerrojos. Ayer, antes del juicio, los periodistas trataron de que hablara. Con amabilidad, pero con las palabras justas, ni una más ni una menos, declinó el ofrecimiento. Antes del juicio recibió un buen número de muestras de cariño de vecinos del pueblo que se desplazaron a Oviedo para manifestar su apoyo y de otros amigos, como fue el caso de Clara Costales, directora general de Atención a la Dependencia del Principado, que le manifestó su respaldo como amiga y compañera de partido —ante los medios no quiso opinar sobre el caso—.

A la víctima no le faltaron sonrisas para quienes se le acercaron y llamaba la atención su aplomo, una serenidad que parece haberle otrogado el silencio.

La herida de Degaña sangró con la presencia de la hermana y la madre de Sheila Barrero para manifestar su apoyo a los Brugos y los Marqués. El caso ha cumplido este mes diez años y no se atisva su resolución.

Por su parte, el abogado de la familia, José Joaquín García, se mostró tan reservado como siempre, tan inaccesible como sus pobladas barbas, aunque muy educado.

La prensa se quedó sin la foto del acusado. Ni de espaldas. La sala prohíbe el acceso de cámaras y no hay lugar en la Audiencia de Oviedo para paseillos mediáticos. Lo intentó en un despiste de ahora va y se abre la puerta un fotógrafo que metió la mano, armada con la Canon, en la sala. Se llevó una buena reprimenda de una funcionaria y de un guardia jurado.

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