Nuevos inquilinos para Picos
Tres pollos de quebrantahuesos nacen en el centro de cría de Pastriz. Se llaman, de momento, H1, H2 y H3. Apenas tienen un mes de vida y en ellos están puestas las esperanzas para afianzar el asentamiento de la especie en la Cordillera Cantábrica

Sobre estas líneas, H3, con apenas unas horas de vida. A la izquierda, H2, en la primera ceba en el nidal a través del señuelo. Debajo, H1, recién eclosionado.
Mientras Deva y Atilano planean sobre las cumbres de Picos de Europa, en el Centro de Cría de Aislamiento Humano (Criah), en Pastriz (Zaragoza) han nacido, hace apenas un mes, tres pollos de huevos rescatados de nidos de alto riesgo encontrados en los Pirineos. Su destino, acompañar en cerca de dos meses a la pareja y a un tercer ejemplar que llegó por sus propios medios a la Cordillera desde las motnañas pirenaicas.
Así lo anunciaron ayer los responsables de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, que tienen en sus manos el futuro de una especie declarada en peligro de extinción y sumergida en un proyecto europeo —el Life+ Red Quebrantahuesos— que tiene como objetivo la creación de un nuevo núcleo de población para la especie en Picos de Europa.
El polluelo H1, el primero en nacer, llegó al Criah el 24 de enero y eclosionó el 27 de febrero, con un peso de 149,6 gramos. Ayer cumplió 29 días de vida con un «correcto desarrollo», según la fundación. Los otros dos ejemplares llegaron al centro el 23 de enero. Ambos procedían del mismo nido, encontrado totalmente inuncado y en muy malas condiciones. H2 eclosionó el 4 de marzo, tras 50 días de incubación (40 de ellos en el Criah). Pesó 145,9 gramos al nacer y hoy, 25 días después, ya pesa más de un kilo.
La operación más delicada fue la que se ha acometido con H3, procedente del huevo más pequeño encontrado en el nido, que presentaba un desarrollo «algo retrasado». Sus cuidadores veían comprometida su viabilidad pero tras pasar 20 días de incubación eclosionó el 8 de marzo, con un peso de sólo 128,13 gramos. Ha ganado peso en la nacedora y, a sus 20 días, ya ha sido trasladado a su primer nidal, junto a sus compañeros de viaje.
Allí, son criados con señuelos para favorecer su aislamiento humano y capacitarles para su posterior vida en libertad. La fundación espera que a los 30 días de vida, una vez alcanzado un desarrollo adecuado, puedan ser trasladados a unos habitáculos que simulan nidos y que se encuentran instalados en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, donde se aclimatarán a un nuevo modo de vida junto a otros quebrantahuesos en libertad. Dos meses después, seguirá el proceso de hacking —crianza campestre— ya en Picos de Europa, donde llegarán con 90 días a una plataforma adaptativa hasta su liberación definitiva. Formarán entonces parte de la pequeña familia que, se espera, pueda favorecer el intercambio continuado con la población pirenaica.