Diario de León

un trabajador nato

Setenta años al pie del cañón

Manuel del Río cumple 70 años y se convierte en el interno más longevo de Cosamai.

Manuel del Río lee un ejemplar del Diario de León en el centro Cosamai.

Manuel del Río lee un ejemplar del Diario de León en el centro Cosamai.

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olalla batres | astorga
León

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La esperanza de vida de las personas con síndrome de Down ha aumentado en los últimos años y, en la actualidad, está en torno a los 60 años. Además, los expertos aseguran que seguirá creciendo, por lo menos, diez años más.

La mayoría de los chicos y chicas de Cosamai se encuentra entre los 36 y 55 años. Uno de sus usuarios, Manuel del Río, cumplió el pasado 25 de junio 70 años, convirtiéndose en el más veterano del centro ocupacional de Astorga. Manolo, como le llaman cariñosamente sus compañeros y terapeutas, ingresó en el centro en 1993 y comenzó en el taller de jardinería. Pronto fue trasladado al taller de de carpintería, en el que ha permanecido durante todos estos años. Allí realiza todo tipo de trabajos manipulando madera. Sus orientadores dicen de él que «es muy buen trabajador. Disciplinado y armónico». Además de un trabajador nato, es un apasionado de la lectura, «devora los periódicos», cada día lee la prensa poniendo especial atención a los sucesos trágicos. «Le llaman la atención las noticias relacionadas como accidentes o fallecimientos». Años atrás, acudía a la biblioteca en busca de la prensa.

Por su setenta cumpleaños, sus compañeros, orientadores y terapeutas organizaron una fiesta sorpresa para Manolo y le regalaron una placa conmemorativa y un reloj que enseña con enorme ilusión.

Manuel es un claro ejemplo de que la esperanza de vida de las personas con diversidad funcional se está igualando al de las personas que no tienen ninguna discapacidad. No obstante, «los signos de envejecimiento se presentan antes», explicó Marta Jiménez, trabajadora social de Cosamai. Es ahora cuando surge la necesidad de adaptar los centros al envejecimiento de sus usuarios y sus necesidades. «Estos servicios llevan funcionando alrededor de 40 años y, por primera vez históricamente, nos encontramos con que tenemos que atender a una alta edad para la que el servicio no está preparado», reamarcó Marta.

Este centro ocupacional cuenta actualmente con 135 usuarios, de los cuales 26 son mediopensionistas que acuden a su casa cada día. Manuel pertenece al ‘Internado de periodos obligatorios’ —no tiene familia directa— y sólo regresa a casa en periodos vacacionales y asegura encontrarse «muy a gusto en el centro».

El aumento en la edad de los usuarios hace necesario «establecer nuevas estrategias dirigidas a mantener a estas personas en su actividad laboral con las limitaciones derivadas del proceso de envejecimiento», explican desde la institución.

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