CARNAVAL EN ALIJA
Y ganaron los del pueblo
Los castrones rechazan un año más la invasión de las maléficas huestes del Gran Jurru, con el . castillo de los Pimentel como escenario de la batalla y con el auxilio del dios Casio Tiro Tileno

Jurrus y castrones se disputan la victoria
Vapuleo total. Los jurrus intentaron un año más ganar su particular batalla de antruejo en Alija del Infantando, pero fueron rechazados por los castrones, los habitantes del castro de Peña Mortero —asentamiento prerromano cerca a la villa, en el que se encuentra un petroglifo que los lugareños creen que sirvió de altar para sacrificios—.
En la actualidad, la batalla se desarrolla en el castillo de los Pimentel, donde quienes se acercan a localidad del sur de la provincia encuentran mayor acomodo, aunque el frío de febrero no se lo quitan los fríos muros.
La pelea entre el bien y el mal se saldó como siempre. A los jurrus, como invasores les está vetada la victoria. Un grupo de mujeres vestidas con el traje típico alijeño representan al pueblo pacífico, atacado por los demonios, que les jurran, como tradicionalmente se hacía a las mozas, con las tenazas. Éstas buscan refugio entre el público y el druida invoca entonces a Casio Tiro Tileno, para que favorezca a los castrones en su reconquista del asentamiento.
El Ritual del Jurru se cumplió de nuevo. En años anteriores Doña Cuaresma era la que desafiaba al Gran Jurru y los birrias los que exterminaban el mal en la villa. Dicen que la versión que se representa ahora es más fiel a la tradición y no tan larga como la anterior.