Diario de León

El 30% de los recursos de la cuenca del Duero son destinados a los regadíos

De sus 12.600 millones de métricos cúblicos 325 son para abastecer a la población.

Imagen del pantano de Luna, en la provincia de León, dentro de la cuenca del Duero.

Imagen del pantano de Luna, en la provincia de León, dentro de la cuenca del Duero.

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m. carnero | león
León

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Uno de los aspectos que aborda el Proyecto de Plan Hidrológico del Duero es la identificación de las demandas actuales de agua, y las previsiones de las futuras. Con ello se identifican las presiones del uso humano del agua sobre los recursos naturales y se pueden establecer las medidas adecuadas para garantizar esos usos sin el deterioro de las aguas, algo que no siempre es sencillo.

Los recursos hídricos totales de la cuenca se han evaluado en unos 12.600 millones de metros cúbicos al año. De este volumen, 3.800 son? necesarios para cumplir las exigencias de los convenios internacionales con Portugal, ya que el río Duero es compartido con este país. Las necesidades españolas de agua se cifran en 4.500 millones de metros cúbicos al año, de los que 325 corresponden al abastecimiento de 2,2 millones de habitantes. Las previsiones más optimistas señalan, desgraciadamente, reducciones de población permanente, lo que unido a la mejora prevista en la eficiencia de las redes de suministro, hacen que se estime que la demanda urbana se reducirá en casi un 10% en el horizonte de 2027.

Por lo que respecta a las demandas hidroeléctricas, aunque estas no son consuntivas, la cuenca del Duero tiene un notable potencial hidroeléctrico, con más de 180 instalaciones hidroeléctricas de potencias muy variadas. La potencia total instalada en la cuenca es de 4.400 MW, y en ellas se produce casi el 25% de la energía hidroeléctrica de España. Las nuevas demandas consuntivas, el efecto de la reducción de aportaciones hídricas como consecuencia del efecto del cambio climático y las nuevas normas regulatorias hacen prever una reducción en producción anual que rondará un 10% en el horizonte de 2033.

El regadío es el mayor usuario consuntivo en la cuenca, requiere casi 3.800 millones de metros cúbicos, para abastecer a 560.000 hectáreas. Aproximadamente un cuarto de este volumen procede de recursos subterráneos, siendo el resto de recursos superficiales. La demanda para el regadío futuro crece, al proyectarse un incremento de 20.000 hectáreas nuevas en 2021, básicamente con los nuevos regadíos de Payuelos y La Armuña, en León y Salamanca, respectivamente. Pero en 2027 se prevé un incremento de otras 150.000 hectáreas a adicionales. Esto conllevará una demanda adicional de agua para este uso de unos 600 millones de metros cúbicos al año adicionales.

El Plan Hidrológico evalúa también las garantías de suministro de todos los usos. En general la garantía de la demanda urbana es plena, con algún problema puntual en poblaciones pequeñas en los meses de estiaje de años secos. Actualmente hay 165.000 hectáreas de regadío que presentan algún déficit de suministro valorado en un 8% del volumen demandado. Los principales problemas se dan en los regadíos concesionales desde ríos no regulados que no garantizan los riegos de verano. No obstante con la entrada en servicio de los nuevos regadíos en los distintos horizontes de planificación se incrementa el déficit actual.

Para tratar de reducir ese déficit, el Plan Hidrológico plantea una serie de medidas dirigidas a dos objetivos: reducir las extracciones del regadío a través de las modernizaciones y aumentar la oferta de nuevas regulaciones. Las modernizaciones de regadíos tienen dos efectos. El primero es reducir las extracciones, al mejorar la eficiencia del riego, reduciendo con ello la presión que supone para el río la derivación del agua; el segundo es reducir los volúmenes de agua que retorna al río por escorrentía y que supone una fuente de posible contaminación difusa aguas abajo de los riegos. El Plan prevé la modernización de unas 25.000 has, con una inversión de 224 millones de euros. Las zonas con más necesidad de modernización son aquellas que presentan mayor déficit de suministro como son los regadíos en zonas no reguladas y las zonas reguladas de Carrión (provincia de Palencia) y Órbigo (en León).

En cuanto a las nuevas regulaciones, estas se centran en los sistemas Órbigo, Carrión y Cega-Eresma-Adaja.

Las balsas del Órbigo

Las dos nuevas balsas laterales del Órbigo, en los arroyos de Morales y La Rial, previstas en el proyecto de revisión del Plan Hidrológico del Duero, aportarán 34 millones de metros cúbicos de agua acumulada en invierno. Con ellas se espera que todos los regadíos dependientes del embalse de Barrios de Luna alcancen la garantía de suministro adecuada. Se debe apuntar que el déficit actual existente en los regadíos del Órbigo está cifrado en unos 44 millones de metros cúbicos que, así mismo, podría aliviarse con una modernización de los regadíos dependientes de Barrios de Luna que asegurase un ahorro de un 10% de la demanda. Este ahorro se puede alcanzar con inversiones en cada zona regable que asegure un sistema de distribución eficiente por las acequias actuales. Sin duda, la modernización cuesta dinero, parte del cual aportan los regantes, pero también es cierto que, en el entorno económico actual, la modernización viene exigida por la propia competitividad de las explotaciones y por la mejora del nivel de vida de los agricultores. Esto se observa en el conjunto de la cuenca del Duero donde se ve que los regadíos más eficientes y modernos coinciden con las explotaciones más competitivas y avanzadas.

Todas estas medidas, en cualquier caso, deben asegurar el buen estado de las masas de agua, dado que las medidas dirigidas a este fin son prioritarias por exigencia de la Directiva Marco del Agua. Por ello, es importante que, tanto las medidas de modernización como las de incremento de la oferta, tengan en cuenta los objetivos ambientales de las aguas. De otra forma no resultarán viables, y no se harán acreedoras de los fondos necesarios para su desarrollo.

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