Diario de León

El ‘Camino’ hacia la normalidad

Decenas de peregrinos caminan de Astorga a El Ganso, la ruta que Denise tenía previsto terminar el 5 de abril. Todos conocen el triste final de la americana, aunque lo ocurrido no les hace pensar en dar la vuelta .

La percepción entre los peregrinos que realizan el tramo hasta El Ganso es, en su mayoría, de tranquilidad y seguridad.

La percepción entre los peregrinos que realizan el tramo hasta El Ganso es, en su mayoría, de tranquilidad y seguridad.

Publicado por
A.G. VALENCIA | ASTORGA
León

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Catorce kilómetros. Es la distancia que separa Astorga de El Ganso, el tramo del Camino de Santiago que Denise Thiem tenía previsto completar el pasado 5 de abril. Durante más de cinco meses los interrogantes han planeado sobre la ruta. Incógnitas que en su mayoría se han despejado tras la detención de Miguel Ángel Muñoz Blas, como presunto asesino de la peregrina, y que ahora permite al Camino mirar hacia la normalidad y tranquilidad de la que, al menos, este tramo solía gozar.

Son poco antes de las diez de la mañana y ya son decenas de peregrinos los que han emprendido la etapa para llegar a su siguiente destino. Astorga, Murias, Castrillo, Santa Catalina o El Ganso son paradas habituales. Sólo hace falta echar la vista unos instantes al trazado para saber que el triste suceso de Denise no ha minado las ganas de los muchos caminantes que llegados de todas las partes del mundo van paso a paso o pedalada a pedalada para llegar a Santiago. Ellos mismos lo reconocen. Todos saben de lo ocurrido. El hallazgo del cadáver les sorprendió con el trayecto iniciado hace unos días, aunque la mayoría lo define como «un caso aislado».

Uno de los peregrinos en bicicleta es Carlos Cuevas, de Pamplona, quien se enteró del suceso una vez empezada su ruta. Arrancó hace diez días y explica que «en ningún momento he decidido darme la vuelta». Él viaja solo y considera que el desenlace de Denise «es puntual», aunque también subraya que «a veces los intereses de las flechas amarillas llevan al peregrino a muchos errores».

Juanjo y Charo son de Barcelona. También hacen el Camino. Para el hombre el principal problema «es no ir acompañado. Los peregrinos no deben ir solos», considera, aunque incide en que «lo ocurrido con Denise puede pasar en cualquier otro lugar. El problema no está en el Camino», confiesa, mientras avanza a buen ritmo dirección a Santa Catalina. Ni Juanjo ni Charo han notado inseguridad en la ruta. «La desgracia puede aparecer en uno u otro lugar», señala el hombre, que no duda en reconocer que la experiencia jacobea es gratificante.

Mientras miran hacia delante, la normalidad parece que ha vuelto a instalarse en este tramo. No sólo entre los españoles que hacen la ruta, también entre los muchos extranjeros que la completan. La mayoría, al menos en una mañana de final del verano.

Daniel y Colette de Brouwer saludan a otra peregrina. Son belgas y se enteraron de la noticia hace tres días a través de un periódico. Han pasado la noche en Astorga y aunque van con cuidado reconocen que están bien y que el caso de la americana no les afecta para seguir. Por si acaso van provistos con un silbato.

Son más de las doce y los canadienses Hugh y Nang S’Gusson avanzan a buen paso. Ellos conocieron la noticia en España, una vez que ya habían iniciado la ruta. Vieron lo ocurrido por la televisión, sin que haya hecho mella en sus ganas de llegar a ver al apóstol. «El Camino es bueno», subrayan con sinceridad, aunque con la premura de querer llegar al siguiente albergue y descansar. La tranquilidad parece que vuelve a ‘casa’.

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