Diario de León

PRINCIPIO Y FIN DE UNA ETAPA

El hombre cercano y humilde

Camilo Lorenzo se despide de la que ha sido su diócesis dos décadas.

Camilo Lorenzo, en 1995, y el ya obispo emérito en su último acto público como prelado.

Camilo Lorenzo, en 1995, y el ya obispo emérito en su último acto público como prelado.

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Aunque deja de estar en primera línea, Camilo Lorenzo será desde ahora obispo emérito de la Diócesis de Astorga. Atrás quedan veinte años de entrega, cercanía y humildad. Lo dicen quienes han compartido con él parte de este camino. Es el hombre sencillo, que el pasado verano presentó su renuncia al cumplir los 75 años.

Gallego de nacimiento, llegó a la diócesis maragata en 1995 como sucesor de Briva Miravent. Dos décadas donde su huella se aprecia en muchos rincones de la Iglesia maragata. Bregado en la ciencia, químico de carrera y sacerdote de vocación. Camilo Lorenzo se crió y conoció desde niño la fe cristiana. Él no se considera juez para hacer un balance, pero reconoce que siempre ha intentado dar solución a los problemas y ha mantenido una comunicación directa y continúa con las personas. La de Astorga es una de las diócesis más extensas en cuanto a territorio del panorama nacional.

Entre los mejores aspectos que se lleva de esta extensa carrera son las visitas a esos pueblos pequeños, donde sintió el cariño de los lugareños.

La noticia del nombramiento de Camilo Lorenzo fue recibida con mucha esperanza y alegría en Astorga y en la diócesis, que ya llevaba un año sin obispo tras el fallecimiento inesperado de Briva Miravent. Y así, llegó el día 30 de julio del 95, el fijado para su ordenación en la Catedral. Salió de Orense acompañado de cuatro sacerdotes. Sobre las diez y media de la mañana llegaba a la localidad de A Rúa, ya diócesis de Astorga, aunque provincia de Orense. Él mismo había decidido que su primera parada iba a ser en la parroquia de Fátima, en Fontei. La siguiente fue la Encina de Ponferrada.

En estos veinte años de Camilo Lorenzo al frente de la Iglesia destaca la construcción de una nueva parroquia, la del Buen Pastor, en la capital berciana y como no la coronación canónica de la Virgen del Castro. Lorenzo ha sido el obispo número 136 en el episcopologio conocido de la Iglesia asturicense. Para esta etapa, que ayer cerró, eligió un lema mariano para su escudo «Fiat mihi verbum tuum» —cúmplase en mí tu Palabra—, un leitmotiv demostrado a base de hechos.

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