LA PROVINCIA SE QUEDA A MERCED DE LAS CRECIDAS
León sufre otro episodio de riadas
El arrastre fluvial dejó ayer la ribera del Esla anegada, con más de 625 metros cúbicos por segundo en Benamariel. Las inundaciones agotan la paciencia de los vecinos del área del río Cea, que exigen medidas de control a la CHD.
Los cortes de carretera por las avenidas del Cea y el Valderaduey fueron notables ayer en la zona sureste de León. ACACIO DÍAZ
dl | redacción
A última hora de la tarde se registró la primera tendencia descendente en el aforo del Bernesga a su paso por la capital leonesa, un alivio para la red de alerta fluviales, otra vez al límite de lo imposible, y van cinco ya en este año hidrológico. La furia del poder hídrico de León se desató de nuevo, agitada por las lluvias y el deshielo en los valles de cabecera, que azuza torrentes y saca a los ríos de madre. El arrastre resulta brutal. Por la estación de medida de la ribera en la ciudad, en un mes de abril como el de ahora, se pueden contabilizar de media 17 metros cúbicos por segundo para definir una situación de calma; ayer se superaron los noventa metros cúbicos, que eran 183 río abajo, en Alija de la Ribera, después de asumir la entrada del Torío, embravecido por las precipitaciones y el arrastre de la nieve deshecha en las zonas altas.
Bravío también el Esla, que al fin es el mar donde termina por desembocar el poder hidráulico de esta cuenca, que en situaciones extraordinarias como la que acontece desde las lluvias del jueves, alcanza un cauce de cifras mareantes: Benamariel superó a media tarde los 665 metros cúbicos por segundo, con un nivel de agua en el borde de los cinco metros, y en tendencia estable; para medir la onda expansiva de la riada basta con apreciar que por esa estación de aforo del río más caudaloso de León, ya en tramo de vega, se registra un paso mínimo de 120 metros cúbicos en este época del año; o que el viernes, en víspera del arreón de la lluvia, la crecida no pasaba de 295 metros cúbicos por segundo. La estampa resultante deja aledaños salpicados de agua a lo largo del cauce fluvial, en ambos márgenes, desde las zonas de recreo y choperas y sotos próximos a Gradefes a los bordes de remansos de Palanquinos, donde el Esla ya recoge la carga extraordinaria que aportan Torío , Bernesga y Porma. Una explosión hídrica.
Vecinos de Cea protestaron ayer por la falta de soluciones a las riadas. ACACIO DÍAZ
Al otro extremo de la subcuenca, el Cea, desatado por la abundancia de los valles del Pando y el Tuéjar, donde la nieve corre ladera abajo hecha agua; o el Valderaduey, también a reventar. De ahí esa cascada de incidencias, en las localidades de Villamartín de Don Sancho, Arcayos, Sahelices del Río, Bustillo de Cea, Codornillos, Cea, Villamol o Sahagún; localidades que se han visto más afectadas por las inundaciones; con buena parte de las fincas de cultivo anegadas, o el tránsito imposible entre varias localidades o el corte de tráfico. Las avenidas sucesivas que se han registrado en la zona terminan con la paciencia de los habitantes; en la localidad de Cea varios vecinos salieron a la calle para demandar a la Confederación del Duero servicios básicos al paso del río, para evitar las inundaciones las que soportan a lo largo de los últimos tiempos sin remedio a las deficiencias del cauce; en Cea el río se salió del cauce para llevarse por delante tapias, invernaderos y naves agrícolas; todo lo que se encontró a su paso. También explotaciones ganaderas, cuyo propietarios tuvieron que emplearse para poner a salvo a los animales. Las avenidas no cejarán de inmediato.