romeria en el torío
Los pendones ondean en honor a la Manzaneda
La devoción se hizo obligación ante la imagen de la patrona durante la procesión, mientras que la monumental paellada unió a los vecinos.

La patrona fue escoltada durante la procesión por los pendones de la ribera del Torío. MARCIANO PEREZ
barrio planillo | manzaneda
Religión y gastronomía se dieron ayer la mano en la tradicional romería de las Manzanedas, patrona del municipio de Garrafe de Torío, y que un año más congregó a cientos de personas en las campas que bordea el Santuario Mariano de Manzaneda. La romería que se convierte todos los años ya entrado el mes de septiembre, en el escenario de una de las últimas citas festivas de verano de la provincia leonesa.
Desde primeras horas de la mañana los agentes de la Guardia Civil, regulaban el denso tráfico de vehículos que poco a poco se iban agolpando en los alrededores del templo. La tradición y el fervor, se hizo patente tanto en la procesión, cuando la patrona salió a hombros por la campiña que bordea el Santuario como en el acto litúrgico. En el desfile procesional estuvieron presentes el vicepresidente primero de la Diputación, Francisco Castañón, la alcaldesa de Garrafe, Carmen González Guinda, así como los miembros de la corporación municipal y otros alcaldes y autoridades de la ribera del Torío. El fervor de los feligreses también quedó patente al finalizar la eucaristía cuando todos acudieron a besar la medalla de la Virgen de las Manzanedas.
Ya en los alrededores del templo y debido al calor incesante, los romeros bailaban al son de la música, y se acercaban a los bares instalados para la ocasión para disfrutar del vermú y las tradicionales tapas de chorizo a la brasa. Mientras, cientos de personas se agolpaban en la cola para degustar un año más la monumental paellada, elaborada por el artista Carlos de su empresa La Marmita que contenía más de cien kilos de arroz y otros tantos de carne y marisco, que hizo las delicias de los paladares de los romeros asistentes a la festividad. Un plato en el que también se acompañaba la degustación del escabeche de Tino regado con vinos de la tierra. La lucha leonesa y la música pusieron el broche a la romería.