La defensa cambia de estrategia y Muñoz Blas se acoge a su derecho a no declarar
El letrado que le asiste apela a la inestabilidad psíquica de su representado para justificar su silencio ante el tribunal

La fiscal, el equipo de la acusación particular y el abogado defensor, conversando con su representado. MARCIANO
A.G. Valencia / A. DOmingo | León
Tan cerrado como el monte en el que murió Denise. Así se mostró en la jornada de ayer el único acusado por el asesinato de la peregrina, Miguel Ángel Muñoz Blas, que se acogió a su derecho a no declarar. No contestó a nadie. Ni a las preguntas del Ministerio Fiscal ni de la acusación particular ni tampoco su abogado le formuló cuestión alguna. Con la mirada perdida y nervioso, Muñoz Blas se sentó frente al magistrado y las únicas palabras que pronunció fueron «no, no voy a contestar». Una actitud que la fiscal entendió como una «contradicción».
Al término de la sesión, Vicente Prieto, el abogado del único acusado por el crimen, justificó el cambio de estrategia —el lunes había asegurado que contestaría a las preguntas de todas las partes— en los ataques que ha sufrido su defendido después de la detención. El letrado recordó el robo y el incendio registrados en la vivienda de Muñoz Blas, en Castrillo de los Polvazares, y aseguró que hace unos días, tras la ultima reunión preparatoria en la cárcel, el acusado le llamó, poco después de finalizar el encuentro, para contarle que «alguien había entrado en su celda, revolviéndola y sustrayendo algunos documentos que le había facilitado».
Con la misma baza, Prieto volvió a justificar los cambios de actitud «en el trastorno mental» que sufre su patrocinado, añadiendo que en la primera sesión del juicio, cuando se eligió al jurado y el propio abogado solicitó la presencia de Muñoz Blas en la Audiencia Provincial, «le habían levantado a las siete de la mañana, le devolvieron a prisión a las cuatro de la tarde y en este tiempo no le dieron ni un café, por lo que hoy no estaba en facultades de prestar ninguna declaración», dijo. Un extremo al que restó importancia al entender que «aquí lo importante realmente son las pruebas y no los testimonios».
Prieto reconoció que la familia sigue al lado de Muñoz Blas y recordó que «vienen a verle a Villahierro con regularidad tanto su padre —a pesar de sus problemas de salud, debidos a la edad— como sus hermanos».
Las preguntas
El jurado escuchó la preguntas de las acusaciones. El formulario de la fiscal, María Tornadijo, insistía en confirmar o negar el relato inculpatorio de los hechos para esclarecer si mató a Denise. Se interesó sobre la posibilidad de que hubiera abusado sexualmente de la mujer, la razón que le llevó a pintar su casa después del suceso o a la compra de productos para fosa séptica, utilizados, según el Ministerio Público, para descomponer materia orgánica y eliminar olores. También se refirió a los 38.000 euros hallados en un zulo en casa del acusado, así como a la aparición de una camiseta negra y unos auriculares quemados. Por último, le preguntó por qué dejo pasar cinco meses hasta que cambió a su última versión, manifestando de nuevo su inocencia, y por qué no denunció antes las supuestas presiones que sufrió para declararse culpable.
«¿Miedo al FBI?»
La letrada de la acusación particular, Esther Arabaolaza, concluyó la lectura de sus preguntas con ironía: «¿Posee alguna facultad sensorial que le permita adivinar dónde están enterrados los cuerpos?», indagó en referencia a la exactitud con la que guió a la policía al supuesto enterramiento original y al lugar donde apreció el cadáver de Denise. También le pidió explicaciones por «el miedo» al FBI, preguntándole si llegó a conocer a algún agente de este cuerpo estadounidense.
La letrada también insistió en las supuestas presiones y en el tiempo que tardó en hacerlas públicas y se interesó en saber si éstas han dado lugar a acciones legales. ¿Cómo conocía el acusado que Denise no había sido víctima de agresión sexual cuando no existían informes al respecto?, intrigaba a Arabaolaza.
Finalmente, y por acuerdo de todas las partes con el magistrado, se acordó facilitar a los miembros del jurado los vídeos de la tres declaraciones de Muñoz Blas en la fase de instrucción. Los nueve miembros tendrán que visionarlas porque el acusado ya no podrá declarar en el resto del proceso.