Diario de León

TRIBUNALES ■ EL CASO DE LA PEREGRINA

«Si declara podría haber pasado de todo, desde derrumbarse a contradecirse»

La acusación cree que la actitud de Muñoz Blas es una maniobra «al tener las pruebas en contra»

Miguel Ángel Muñoz Blas habla con su abogado durante el juicio.

Miguel Ángel Muñoz Blas habla con su abogado durante el juicio.

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A.G. VALENCIA / A. DOMINGO | LEÓN
León

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El silencio de Muñoz Blas, el acusado de haber matadoa la peregrina norteamericana Denise Pikka Thiem, juzgado desde ayer en la Audiencia Provincia y que se acogió a su derecho a no declarar en la sesión del juicio celebrada ayer, desató no sólo la sorpresa de la fiscal, también de los abogados de la acusación particular que, finalizada la vista, precisaron que «si hubiera declarado podría haber pasado de todo, incluso podría haber reconocido los hechos, derrumbarse y se hubiera contradicho casi con toda seguridad». Para los representantes de la familia de Denise Thiem este giro —el lunes el abogado de la defensa había adelantado que el único acusado contestaría a todas las preguntas— responde a una nueva estrategia porque «tiene todas las pruebas en su contra». Está claro, dijo la letrada, que «el único que puede contar su versión es el propio Muñoz Blas».

Durante la lectura del escrito de calificaciones, al comienzo de la sesión, la acusación particular pidió una pena de veinte años, por el delito de asesinato, y otros cuatro más, por robo, uno menos que el Ministerio Fiscal, para el acusado, e insistió en que «Denise se desvió como consecuencia de que Muñoz Blas había modificado las flechas amarillas del Camino» y por eso «la mujer fue interceptada por el acusado, que la golpeó con un palo y la arrastró a un lugar más apartado, donde la despojó de su mochila y le dio un corte en el cuello que resultó mortal de necesidad».

La representación de la familia Thiem hizo hincapié en que no consta que «el hombre tuviera alteradas sus facultades» y recordó que el acusado se apoderó, al menos, de 1.038 dólares que cambio en Astorga. «Meses después desenterró el cuerpo y lo trasladó a un paraje entre Santa Catalina de Somoza y San Martín del Agostedo», subrayó.

Aunque Muñoz Blas apenas pronunció palabra, quienes sí presentaron al jurado sus argumentos con todo detalle fueron las partes. Uno de los abogados de la familia de la peregrina, Javier García, advirtió a los nueve miembros que decidirán el veredicto que «el acusado ha tenido en todo momento garantizado su derecho de defensa, como así han determinado ya hasta tres tribunales».

A lo largo de su exposición, García reiteró al jurado que «sólo tienen que aplicar la razón, la lógica y el sentido común», y añadió que, «deben decidir el sentido de su voto en conciencia, en base a las pruebas que se presenten. Vamos a probar la culpabilidad del acusado y ninguno de ustedes albergará la más mínima duda para emitir su veredicto», les espetó, antes de insistirles en que «Miguel Ángel Muñoz Blas acabó de una manera miserable y vil con la vida de Denise». A lo largo de las sesiones se van a presentar un centenar de pruebas que «tienen por finalidad destruir la presunción de inocencia del acusado», apuntó.

«El único consuelo»

En su intervención, el abogado pidió a los miembros del jurado que se pusieran en la piel de la familia de la peregrina. «Todos los sueños de Denise se vieron truncados por la despreciable conducta asesina del acusado», anunciándoles que los padres y el hermano de la mujer «ya la han perdido para siempre y lo único que les puede reconfortar es que se haga justicia y que sobre el acusado caiga todo el peso de la ley», porque «tienen ante sí a Miguel Ángel Muñoz Blas, el asesino confeso de Denise Pikka Thiem», subrayó.

El letrado hizo especial hincapié en el sinfín de detalles que Muñoz Blas aportó «sobre el asesinato que había cometido en la declaración en la que reconoce los hechos», subrayando que en la versión donde los niega no hay pormenores «porque miente y una vez que te han pillado con el carrito del helado todo son conspiraciones y presiones», ironizó el representante de los Thiem.

Además —señaló— antes de que hubiera informes «el acusado ya habló de un palo, de la navaja y de la sierra con la que le cortó las manos» y «dejó claro de antemano que nunca agredió sexualmente a la víctima». Por todo, García cree que «no hay género de dudas sobre la culpabilidad de Muñoz Blas» y por eso apeló al jurado: «La familia de Denise tiene puesta en ustedes todas sus esperanzas».

El abogado de la defensa, Vicente Prieto, insistió ayer en la posibilidad de que el cuerpo de Danise Pikka Thiem no se hubiera depositado en la cama de jabalíes donde indicó Muñoz Blas a la policía que había enterrado el cuerpo en primera instancia y recordó que la uña allí encontrada «resulta clave». «Es una prueba básica, porque si se demuestra que esa uña no estaba allí, quedará claro que Miguel Ángel se inventó que estuvo el cadáver», subrayó Vicente Prieto, consciente de que «si se colocó la uña en el lugar parecerá que había que dotar de pruebas el caso. Si no la hubieran encontrado es posible que aún siguieran buscando un culpable y, claro, eso no podía ser». Prieto reiteró la inocencia de su patrocinado y que su derecho a no declarar no le hace culpable ni tampoco implica una falta de colaboración. «No está en condiciones», matizó, explicando que se encuentra entre nervioso y abatido. «Lo que importan son las pruebas y sinceramente no creo que su declaración sirva de mucho».

La vista continúa hoy con el interrogatorio de la inspectora que dirigió la investigación y agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local de Astorga.

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