Diario de León

cimanes de la vega

Un voto truncado por la viruela

En 1917 Villaquejida no acudió al novenario de la Virgen de la Vega por existir una epidemia que aconsejaba no visitar la localidad.

Imagen de la tradicional romería de la Virgen de la Vega en torno al santuario de Cimanes. MEDINA

Imagen de la tradicional romería de la Virgen de la Vega en torno al santuario de Cimanes. MEDINA

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a. medina | villaquejida

Estos días se celebra el novenario en honor a la Virgen de la Vega que tendrá su colofón final el domingo con la misa y procesión en su santuario de Cimanes. En él participan todos los pueblos desde Villamandos hasta Benavente. Así ha sido desde lo que la memoria y la tradición logra recordar.

Pero en el año 1917 ocurrió algo que seguramente hizo distinta esta celebración. El Ayuntamiento de Villaquejida decidió no asistir debido a una epidemia de viruela en la localidad de Cimanes, que aconsejaba no visitar el pueblo ni sus alrededores por temor al contagio, según explica Feliciano Martínez Redondo, presidente de la asociación cultural El Biendo y ex alcalde de Villaquejida.

El hecho se recoge en el acta de la sesión celebrada en el Ayuntamiento de Villaquejida el 6 de mayo de 1917: «Siguiendo la costumbre de tiempo inmemorial se acordó celebrar la festividad del Voto de villa de san Miguel el día ocho del mes actual pagando los gastos que se originen con cargo a los capítulos correspondientes del presupuesto; pero teniendo en cuenta que en el inmediato pueblo de Cimanes existe la epidemia de viruela en las personas, se acuerda que este año se celebre dicha función en esta iglesia de Villaquejida en lugar de la ermita de Cimanes donde es costumbre celebrarla. Y que todo ello se haga público por edicto para el conocimiento del vecindario, previo aviso al señor cura párroco de esta localidad». De todas formas parece que apenas hubo celebraciones porque en los gastos municipales sólo aparecen 20 pesetas pagadas al cura por la misa y no el vino y la comida que si aparecen en años anteriores y posteriores.

No se sabe si el resto de los pueblos acudieron.

De todos modos perece que eran tiempos en los que el novenario a la Virgen había perdido algo de fuerza ya que poco después, el 27 de abril de 1924, a iniciativa del alcalde Benavente, Francisco Gay, se reunieron en la sala capitular de esa villa «los señores párrocos y ayuntamientos, como autoridades eclesiásticas y civiles, representativas de los pueblos de Benavente, San Cristóbal de Entreviñas, Santa Colomba de las Carabias y San Miguel del Esla, Matilla de Arzón, Cimanes de la Vega, Bariones y Lordemanos, Villaquejida, Villamandos, Villafer y Campazas (...) y por unanimidad acordaron resucitar la práctica del antiguo novenario en el Santuario de la Virgen de la Vega de Cimanes, abandonada hace medio siglo, (...) comprometiéndose los mencionados pueblos (...) a seguir celebrándola según tradición». En noviembre de ese año se constituyó la ‘Piadosa Asociación de Nuestra Señora de la Vega de Cimanes’, formada por los mencionados pueblos. Y se redactó su reglamento con dos fines principales: «el resurgimiento del antiguo novenario, que acreciente la fe y los sentimientos cristianos de todos los fieles, y allegar recursos con que sostener y mejorar, si cabe, con el decoro y ornato debidos, tan precioso templo, hoy muy deteriorado, y la casa contigua a él (...)». Cada uno debía pagar 25 pesetas al año. El novenario empezaba el 1 de mayo y terminaba el día 8, asistiendo cada día un pueblo celebrando misa cantada. El último sería un día de fiesta y debían acudir los ayuntamientos y curas de todos los pueblos. Hoy se ha trasladado al segundo domingo de mayo.

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