LECCIÓN DE TIRAJE DE CAÑAS
La crema de la cerveza

Daniel Giganto, campeón de España de tiraje, muestra la técnica. A. D,M.
A. Domingo | Carrizo
Además de estupenda y muy concurrida terraza de verano, además de mercado artesanal, la Feria del Lúpulo y la Cerveza de Carrizo de la Ribera se convirtió ayer en aula en la que el campeón de España de tiraje de cerveza de 2014, Daniel Giganto —natural de Carrizo—, enseñó al público el arte de tirar cervezas, en el que sólo se triunfa a fuerza de práctica y para el que es premisa fundamental el gusto por la bebida de malta y lúpulo.
Giganto explicó el parecido entre la cerveza y la manzana, El corte del fruto provoca su rápida oxidación, lo mismo que sucede cuando se sirve la caña. Así, es necesario que, para degustarla sin perder sus aromas y sabores, se cree en su parte superior una capa de crema, que no espuma, que evite el contacto de la cerveza con el aire. Así, la copa se inclina para llenarla hasta su último tercio. Es entonces cuando debe ponerse recta y que se produzca el golpeo, con el grifo dejando salir tres cuartas partes de su caudal. El resultado es una capa más compacta que una espuma, una segunda nebulosa bajo ésta y la cerveza. El experto —que destacó la calidad de las cervezas leonesas y animó a los presentes a su consumo, más en la tierra que produce casi la totalidad del lúpulo español— señaló como principales errores en el servicio de la caña el mover la copa tanto en giros como hacia arriba y abajo, sumergir el grifo en la cerveza o congelar las copas —adquieren el aroma de otros productos de la cámara, que luego pasan a la bebida—. Señaló como indispensable el uso de moja copas, al eliminar polvo y otras impurezas de la vajilla y atemperar el vidrio, así como otros detalles de servicio. Con respecto a la manera de servir un botellín apuntó que deberá inclinarse la vajilla 45 grados y, en su último tercio de llenado, dejar que el líquido golpee contra la parte central de la copa. No es posible formar crema, por falta de gas carbónico, y se forma espuma.
La feria, que desde el viernes ha tenido una gran afluencia de público, se cerró ayer con un concurso de tradiciones lupuleras —parejas que colocaron las guías a la antigua usanza—.