TEJERINA
Un campanazo en las bodas de oro
El repique acaba con un bronce en el suelo sin causar víctimas

Momento en que la campana de Tejerina choca contra el tejadillo y salta al suelo. DL
ana gaitero | león
Las bodas de oro de Carolina y Toño, en Tejerina, pasarán a la historia por el campanazo. Iba la pareja a entrar en la iglesia para renovar el feliz matrimonio que celebraron cincuenta años atrás en esta parroquia dedicada a San Pedro en la montaña oriental cuando el repique de campanas se transformó en descomunal ruido. La campana de don Rufo, que lleva el nombre del cura que restauró el campanario, salió en volandas y fue a caer primero sobre uno de los tejados del templo y luego se estrelló contra el suelo.
El bronce se hizo añicos, pero «increíblemente no cogió a nadie debajo», comenta una vecina que presenció el suceso el pasado sábado al mediodía. «Es muy raro que no estuviera nadie porque la gente estaba esperando y unos niños acababan de pasar por allí», añadió.
«Fue un milagro», concluye otro vecino. La novia se asustó y sufrió un leve ataque de ansiedad. Pero al ver que no había que lamentar más que los daños de la campaña y el trozo de pared que se llevó por delante se procedió a la ceremonia prevista.
Nada hacía sospechar que la campana se fuera a soltar. «Pensaban que era la otra la que podía desprenderse y no la estaban tocando, pero de esta no se esperaba», alega.
El vecindario se pregunta quién arreglará la campana. La iglesia de Tejerina, del siglo XVII, fue restaurada y ampliada hace algunas décadas, en la época en la que el célebre don Rufo regía la parroquia. De hecho, la campana que se soltó lleva su nombre en agradecimiento.
Las campanas se usan poco y no hay quien las revise. Y los campanarios, como dice otro vecino, «están de mírame y no me toques».