fiesta de la maragatería
Bailes y pendones brillan en Lucillo
La paella popular se convirtió en la gran protagonista de una jornada de fiesta que reunió a cerca de 800 personas.

Tras la paella, llegó el momento de dar paso a los bailes maragatos. F. OTERO PERANDONES
rafa reyes | lucillo
El municipio de Lucillo acogió ayer una nueva edición de la tradicional romería organizada por la Mancomunidad de Municipios de la Maragatería. La paella popular y los bailes maragatos, entre otras actividades, fueron los grandes protagonistas de una jornada de fiesta que reunió a cerca de 800 personas.
«Es un símbolo de hermanamiento, una bonita forma de unirnos y confraternizar con gente de otras zonas», reflejó el alcalde de Lucillo, Pedro de Cabo, en referencia a todos los visitantes procedentes de otros pueblos. Tras más de siete años y habiendo dejado atrás los problemas económicos, el Ayuntamiento de Lucillo volvió a encargarse de organizar esta jornada festiva. De Cabo reconoció que estaban realmente «entusiasmados por este regreso» a la vez que destacaba «la gran cantidad de familias y gente joven que había este año».
Tras la recepción de autoridades y la posterior eucaristía en la iglesia de Lucillo, se dio rienda suelta al desfile de pendones, en el que los mozos hicieron gala de sus destrezas. Los asistentes se fundieron en las calles del municipio al ritmo de los bailes maragatos que marcaban las castañuelas, dotando el lugar de un gran colorido. Poco más tarde, a las 14.15 horas, comenzó la romería hasta la pradera de El Juncal, donde esperaba una paella popular que se ha convertido en seña de identidad de esta jornada, en la que participan los ayuntamientos de Brazuelo, Luyego, Santa Colomba de Somoza, Val de San Lorenzo, Santiago Millas y Lucillo, los cuales componen la Mancomunidad.
A las 17.00 horas, los imprescindibles bailes maragatos se encargaban de cerrar una jornada inolvidable que cada vez atrae a más turistas que veranean por la zona. La cultura popular y las tradiciones se han convertido en los dos grandes estandartes de una fiesta con mucho arraigo.