Una muerte fulminante
La investigación que dio con el presunto autor del envenenamiento determinó que los buitres y el alimoche envenenados murieron de forma fulminante, al ingerir una sustancia altamente tóxica. Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil utilizaron un perro especializado en detección de venenos para inspeccionar la explotación del ganadero acusado, donde encontraron pollos muertos y una bola con alrededor de 200 gramos de carbofurano. Un informe del laboratorio de toxicología determinó que esta sustancia fue la que mató a las aves, según informó la Guardia Civil una vez que finalizó la investigación, en de julio 2015. Agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León localizaron las nueve aves muertas.