por la recuperación del antruejo
El legado de Velilla se materializará en un museo
El presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, fue nombrado ayer en su pueblo Guirrio de Honor, algo que compensó con el anuncio de un proyecto cultural que convertirá a Velilla en cuna del carnaval ancestral.

m. carnero | león
«Aquí nací, aquí me crié y siempre está en mi corazón». Con estas emotivas palabras, el presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, se dirigió ayer a sus vecinos de Velilla de Reina, a los que acompañó en una de sus citas más importantes, la celebración de su Antruejo.
El presidente, que reconoció que ser de Velilla es una de las cosas de la que más orgulloso se siente, obtuvo de manos de la asociación cultural de la localidad la distinción de Guirrio de Honor, reconocimiento que recibió junto a otros quintos que allá por los años setenta recuperaron esta fiesta y la convirtieron en lo que es hoy, un referente en los carnavales más ancestrales de la provincia. El subdirector de Diario de León, Rafael Blanco, Fael, como cariñosamente le llamó el presidente, fue otro de los homenajeados. Martínez Majo quiso premiar tanta dedicación y tanto empeño con un anuncio muy especial, que llegó de pleno al corazón de sus vecinos, la próxima ubicación en la localidad del Museo Transfronterizo del Carnaval y la Máscara de España, un proyecto en el que está trabajando ya la institución provincial a través del Instituto Leonés de Cultural. «No va a ser fácil porque sabéis que hay otros pueblos que también se lo merecen, pero hay que reconocer que Velilla fue el primer pueblo de la provincia en poner en valor esto de lo que hoy estamos disfrutando, el carnaval de raíces y de tradición», concluyó el presidente. Martínez Majo no acabó su discurso sin antes no recibir un pequeño tirón de orejas de algunos vecinos por no tener cobertura de móviles en el pueblo. «Recojo el guante para que la señal llegue a todos los rincones de Velilla», sentenció.
Después de la intervención del presidente, todos juntos disfrutaron de la esencia del carnaval. Todo el pueblo se vuelca con esta fiesta, donde los antruejos salen a la calles y se concentran en la Plaza de la Veiga, donde aparecen los protagonistas de este Carnaval, los toros y guirrios, que se mezclan con el sonido de los cencerros y con los grupos de bailadoras y panderetas, la chifla y el tamboril.
Los antruejos de la plaza y el público empiezan a abrir corro. Los guirrios hacen acto de presencia abriendo paso con sus varas. Les siguen los toros. Esta singular faena consiste en que el guirrio debe esquivar las astas del toro y éste, las varas del guirrio, todo con destreza y malabarismo. Pero lo más llamativo es cuando el guirrio coge por sorpresa a una moza del público, la toma por la espalda, por la cintura, y la hace saltar repetidas veces por encima de las astas del toro. Los antruejos de la plaza y el público empieza a abrir corro.
La jornada finaliza con la subasta de la Vara de Torrajas, toro de fuego y baile popular, además de merienda a base de escabeche y vino. No falta la degustación de repostería carnavalera como orejas, flores y fisuelos.