Alija del infantado pasa por el altar
La tradición se quiere

Trajes típicos y bailes se tuvieron que resguardar de la lluvia en la boda tradicional. DL
a.g. valencia | alija
Poco hace falta para que en Alija del Infantado presuman de tradiciones. Todas las excusas son buenas para sacar los trajes típicos, los mantos y los manteos y las joyas de antaño que en el pueblo se custodian como en pocos. Lo cierto es que la localidad alixana está orgullosa de sus raíces y las expone cada vez que tiene ocasión. Por eso ayer, las mejores galas salieron a relucir. Y, sí, fueron las mejores porque el pueblo se volcó un año más en la boda tradicional.
Ni la amenaza de lluvia ni el frío impidieron que los alixanos tiraran de costumbres y del baúl para recrear unos esponsables a la antigua usanza. Como manda la tradición, los ‘invitados’ se congregaron a la puerta de casa del novio, en la plaza Mayor, pero en esta ocasión no fueron a buscar a la novia, sino directos a la iglesia de san Esteban, habida cuenta de la lluvia que descargaba en la localidad del sur leonés.
Toda una expresión de folklore y entnografía en el vestir, con trajes que atesoran cientos de años y que se lucen con la misma emoción del primer día pero con el peso de las raíces. Orgullo fue lo que el pueblo sintió ayer por la tarde. Los balcones decorados y las muchas miradas que se centraron en la recreación de la boda, que el viernes tuvo su preludio con la ronda.
Una vez en la iglesia, el ‘cura’ que ofició los esponsales volvió a desear felicidad al nuevo ‘matrimonio’ y como siempre el sacerdote de la localidad también dedicó unas palabras a los asistentes. Para terminar, los bailes pusieron el broche final. Alija se miró un año más en su pasado para proyectar futuro.