DEL HOMBRE A LA LEYENDA
De Genaro Blanco a bendito canalla
Izagre acogió una jornada en la que se visitó la casa donde fue encontrado Genarín, la pila en la que fue bautizado, y se recitaron coplas

Los ‘apóstoles’ de la Cofradía de Nuestro Padre Genarín visitaron la pila donde fue bautizado. MEDINA
Como si de una visita a los santos lugares se tratase, ayer tuvo lugar un acto en Izagre, cuna de Genaro Blanco, ascendido a los altares de una pagana religión leonesa con el nombre de Genarín que procesiona cada Jueves Santo por la capital del viejo reino con cientos de seguidores.
Se sabe, certificado con documentos, que el 19 de septiembre de 1861 apareció a la puerta de una casa de Izagre una criatura recién nacida. El dueño, Victoriano Pérez, se la entregó al alcalde que enseguida pasó recado al cura para que la bautizase, lo que hizo ese mismo día en la iglesia de la localidad con el nombre de Genaro, santo del día. Al día siguiente fue entregada al hospicio de León como expósito (de padres desconocidos). Contra lo que era frecuente en la época, sobrevivió, se casó y tuvo cinco hijos. Sabía leer y escribir y se dedicó a varios trabajos. Fue muy conocido en la ciudad de León, especialmente en la última etapa de su vida ya que frecuentaba las tabernas más populares. Murió trágicamente atropellado por el camión de la limpieza en 1929.
Y ahí nació el mito que ha sabido conservar la Cofradía de Nuestro Padre Genarín. Con motivo del 90 aniversario de su muerte, se han organizado una serie de actos como el que tuvo lugar ayer en Izagre, donde se sabe que Genaro pasó, al menos, un día de su vida, el primero. Se desconoce si alguna vez volvió. Seguramente no.
La jornada arrancó con un recibimiento a base de pastas y orujo, como no podía ser de otro modo. Después, en una especie de procesión encabezada por el estandarte de la cofradía y los cuatro cabezudos o ‘apóstoles’ que representan a los cuatro fundadores de la misma (Porreto, Paco Pérez Herrero, Eulogio el gafas y Luis Rico) se dirigieron a la iglesia donde visitaron la pila bautismal donde el bebé Genaro fue bautizado. De allí a la casa donde apareció la criatura donde hubo brindis con orujo. Finalmente, en el Ayuntamiento tuvo lugar un acto presentado por el alcalde, Enrique Santervás, que reconoció que había sido una sorpresa para todos los vecinos del pueblo conocer que Genarín había nacido allí. «Yo me enteré hace aproximadamente un año. Aquí nadie sabía nada». Pero las actas de su aparición o el ingreso en el hospicio lo dejan claro.
Después tuvo lugar la lectura de poemas y coplas y la actuación del grupo de pandereteras de Villademor, para terminar con una comida cargada de sentido del humor.
Genaro Blanco, pues, fue un hombre más bien adelantado respecto a lo habitual de sus coetáneos que, por circunstancias y la dureza de la vida de aquellos primeros años del siglo XX, acabó vendiendo pellejos en los arrabales de la ciudad de León y cogiendo cierta fama entre las gentes de vida alegre en bares y prostíbulos. Un hombre que se convirtió en mito casi nada más morir bajo el nombre de Genarín, canalla y pendenciero.