OPINIÓN Manuela Bodas Puente
El sonido del cariño
El cariño es un ente que anda suelto por el éter del corazón y por entre los grises cuerpos de las neuronas. El cariño es un sistema operativo, dicho como dirían hoy los intelectuales posmodernos, que exige entrega y dedicación a cambio de buenos objetivos en algunas ocasiones. De esto saben mucho las Hermanas Carmelitas Teresas de San José, porque aquí en Veguellina de Órbigo, en su colegio, acogen a niños en su casa hogar. Todos en la localidad de Veguellina y su comarca, somos conscientes de la importancia de esta casa hogar para los niños que viven en ella. Como dice la hermana Irene, lo importante es el cariño, además de proporcionarles comida, asistencia, cobijo y un cometido que cumplir, estas mujeres que se dedican a tan preciosa y no por ello menos costosa labor, proporcionan a los niños, el hogar del que carecían. Y en el hogar, lo mas importante es el cariño. En cualquier hogar del mundo que se precie, el cariño debe ser el objetivo primordial a trasmitir y a sentir. Por ello, estas mujeres hermanadas con Dios y con el prójimo, además de lo cotidiano de cada día, procuran que sus niños, tengan actividades que desarrollen sus cualidades y que les den motivo para relajarse y divertirse, una de ellas, en la cual además colabora voluntariamente todo el que lo desee, es el Coro de la Iglesia, como se autodenominan. En este coro, se puede escuchar el cariño. Aquí, es donde los niños sacan el sonido del cariño a los cuatro costados de la Iglesia parroquial. Es un coro formado también por otros muchachos del pueblo que voluntariamente acuden a ensayos y a la misa del domingo para elevar plegarias de cariño. También acompañan a los niños algunos mayores que quieren formar parte de tan loable tarea, así además de cantar y ensanchar los pulmones, conviven y llevan a cabo la labor de integrar a los niños de la Casa Hogar en el tejido de los de mas ciudadanos de Veguellina de Órbigo. El Coro de la Iglesia, es un coro que define por si mismo el sonido del cariño, porque en sus voces se nota el agradecimiento de los chavales a esas mujeres que les tratan como a hijos, y contagian con su alegría por esta oportunidad de la vida a los demás componentes del coro y el sonido compacto al final, viene a ser un aleluya hermoso por estar vivos, una oración que alivia la tristeza, una emotiva sensación de alegría para los que los escuchamos. Desear a los componentes larga trayectoria y animarles a que sigan en tan bonito proyecto. A la Hermanas Carmelitas, me gustaría felicitarlas sinceramente por esta labor social, humana y ética que aunque les llena de trabajo y responsabilidad, también les llenará el corazón del sonido del cariño. El ruido del cariño ensordece su silencio.