Flores e incontables muestras de cariño en Villablino para consolar las esperanzas rotas por la minería antes del funeral de hoy

Dolor, angustia y rabia a las puertas del pabellón municipal de Villablino, la improvisada capilla ardiente para los cuatro mineros lacianiegos que dejaron su vida este lunes en la mina de Cerredo.
La comarca se volcó en pleno para arropar a las familias de Jorge, Amadeo, Iban y Rubén, desesperadas sin saber cómo soportar la sinrazón de unas muertes inexplicables sobre las que hay muchas preguntas y ninguna respuesta.
Los féretros con los restos mortales de las víctimas llegaron sobre las 11.30 de la mañana de este martes en medio de un impresionante silencio apenas roto por algún murmullo y el aplauso de respeto. Fuera del pabellón esperaban las autoridades y los numerosos vecinos que poco a poco se iban acercando a las instalaciones para dar su pésame a sus conocidos. Ha sido una jornada dura y larga, con la capilla ardiente abierta durante todo el día para que nadie se quedara sin dar ese pésame, ese abrazo tan necesario para quienes han perdido a sus seres queridos.
Laciana estaba convencida de que estas despedidas ya eran cosa del pasado. Cerradas las minas, al menos se disfrutaría de la tranquilidad de saber que no habría más funerales de mineros. «Pero estamos así todavía», sentenciaba un vecino, apesadumbrado, en otro día trágico en la comarca. Las puertas del pabellón se abrieron primero para las autoridades, encabezadas por el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco. Tras ellos accedió el pueblo, por centenares, en un goteo constante de muestras de cariño y de despedidas. Las flores no han dejado de llegar en todo el día a Villablino, contrastando con los lazos negros negros de la familia minera que sembraban las puertas cerradas de algunos de los comercios en duelo de Laciana. A su sombra, se fijan en la retina de todos las escenas más tristes y dolorosas, las de las familias de las víctimas abrazándose unas a otras en busca de un consuelo que hoy por hoy es imposible.