«Después del incendio hemos tenido ataques de lobos mañana y tarde»
El ganadero José Manuel Sánchez retorna a Extremadura con su rebaño de merinas

José Manuel Sánchez Miguel con el rebaño en Valverde de la Sierra hace unos días. dl El incendio al meterse en el puerto.
Ya se van los pastores a la Extremadura. Con el otoño, la trashumancia inicia su retorno desde los puertos leoneses. José Manuel Sánchez Miguel embarcará en camiones el rebaño de 1.700 ovejas merinas con el que llegó a pie a León a finales de junio, desde su majada en Huertas de Ánimas, en el municipio cacereño de Trujillo.
«Ha sido un verano regular», afirma el ganadero. Y podría decir más. El incendio de Barniedo, que afectó a más de 3.000 hectáreas en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, le obligó a salir corriendo con las ovejas del puerto de Valverde de la Sierra, que había alquilado por segundo año.
El fuego se inició el 13 de agosto. Siete días después se mete en Valverde de la Sierra. Cuando estaba cerca «fue gente del pueblo a dormir al puerto y nos quedamos para ver si entraba el fuego», relata el ganadero. Finalmente, el fuego entró. «Avisamos al pueblo y bajamos corriendo con el rebaño», recuerda.
El puerto quedó arrasada. Las ovejas ya no tenían dónde pastar. La Junta Vecinal permitió que se quedaran en el entorno del pueblo, en unos parajes conocidos como Armada y Cardeño. La Consejería de Agricultura apoyó la alimentación con forraje. Durante el mes largo que llevan las ovejas pastando entre monte bajo y sotobosques, los ataques del lobo han sido el principal problema. «Después del incendio, hemos tenido muchos ataques de lobos, mañana y tarde. Los perros ya estaban agotados», señala.

Una oveja atacada por el lobo en Valverde de la Sierra.
Entre ocho y diez ovejas ha devorado el lobo. «Y eso porque estábamos pendientes, los perros y nosotros». Tiene otras tres o cuatro que han quedado heridas y no sé si se salvarán», añade. Ha sido una situación insólita.
«No sé si es que, a raíz del incendio los lobos se han refugiado aquí», apostilla. Lo cierto es que en tres años que hace la trashumancia a pie desde Extremadura a León (el primer verano estuvo en Acevedo) nunca había tenido que pelear tanto con el lobo. «Realmente no había tenido nada hasta ahora», aclara.
Este verano, «me ha tocado todo». También el oso, añade. La lengua azul es la amenaza que les espera en Extremadura. A José Manuel Sánchez Miguel no se le han quitado las ganas de volver a hacer la trashumancia. «A ver si el año que viene hay buenos puertos y podemos volver, porque con el incendio se ha perdido mucho», explica.
José Manuel Sánchez Miguel está muy agradecido a todas las personas que le han prestado apoyo en una situación de incertidumbre como la que ha vivido con el incendio. «Siempre me he sentido bien, pero desde el incendio me he sentido como uno más de la familia», subraya.

Aspecto del puerto de Valverde de la Sierra que había alquilado el pastor trashumante, tras el incendio.
Una cena de despedida ha sellado este agradecimiento que se extiende a la Junta Vecinal de Valverde de la Sierra, a su presidente Ignacio, a Fernando y Fer; a Óscar e Ichi, a Joaquín y a Olivia, a Javi, Isma y Fernando, a Mari Paqui, Zuley, Isma y familia; a Víctor, el de la miel Rey Melícola, «que, por cierto, tenéis que probar»; a Julián y Magdalena, a Eduardo y Flor y Alberto e Inés («que la dejo la última por chincharla un poco jejeje) y al al pueblo en general.
De Barniedo a Florencio y Pacita, Alberto y Noelia, Luis y Fernando y su mujer. A la Fundación Monte Mediterráneo por apoyarle con el pastor Max y, cuando este se tuvo que ir, por enviarle a Susana. Y «por supuesto a mi familia». «Gracias, gracias y gracias. Hasta el año que viene! Nos veremos!».

Cena de despedida de la trashumancia en Valverde de la Sierra.