Diario de León

Navidad León 2025: Una mesa por las nubes

La subida de los alimentos básicos dispara también los productos elaborados

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María Jesús Muñiz Prieto
León

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La escalada de los precios de los alimentos básicos en los últimos años por efecto de la inflación se ha traslado en cascada a los productos con los que se elaboran, y a los costes habituales se suman también los energéticos, para producción y transporte. El resultado es la tormenta perfecta en la cesta de la compra, que en estas semanas se acelera con el consumo navideño. Casi un 70% de los españoles declara no estar dispuesto a renunciar en las comidas y cenas familiares a los productos más típicos de las fechas, aunque son algunos de los que más se han encarecido. Y siguen tirando del presupuesto familiar en los últimos días.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) huevos (30%), café (17%), carne de vacuno (15,6%), chocolate (13,3%) y cacao son los productos alimenticios que más han disparado sus precios en España entre enero y noviembre de este año.

Con la vista a más largo plazo realiza su análisis la consultora Raisin, que desvela que en solo en los últimos cinco años muchos de los alimentos típicos de Navidad han doblado su precio. Destacan la cigala cruda congelada, el que más ha aumentado su precio, con una subida del 173% en cinco años; el bacalao, un 122%, y el turrón de chocolate, cuyo precio por kilo está un 121% por encima del de 2020.

De los 16 productos más típicos en los menús navideños españoles, tres de cada cuatro han subido más de un 40% desde 2020. Entre ellos, destacan el solomillo de vacuno, que encarece su precio un 90%; la pierna de cordero, que asciende un 74%; y la gamba blanca cocida, que aumenta un 61%.

El encarecimiento afecta a prácticamente todas las categorías, con el marisco y el pescado como los segmentos donde las subidas son más pronunciadas, junto con los dulces elaborados con frutos secos, azúcar y cacao.

Y los expertos advierten: el encarecimiento se percibe aún con mas fuerza en épocas de gran consumo. La Navidad es el máximo.

Gastar o no gastar, esa es la decisión

La tradición es la que es y los precios están como están, pero la decisión de sucumbir a lo que en realidad no está escrito en ninguna ceremonia es personal y familiar, más allá de la capacidad de presupuesto de cada hogar. En una época del año especialmente consumista en general, los menús navideños pueden sumarse al despreocupado gasto y disfrutarse desenfrenado o decantarse por alternativas que apuesten por la racionalidad sin renunciar al paladar.

Si ni la muy tradicional lombarda en los menús leoneses se resiste al encarecimiento (es uno de los productos cuyos precios más se aceleran en estos días) la cuestión de racionalidad económica familiar está clara. Entre la enorme oferta gastronómica disponible, creatividad, cariño y buena presentación pueden desde los ingredientes más sencillos armar el argumento del mejor menú en cada día de celebración navideña. Es cuestión de economía, pero también de conciencia y voluntad. La tradición es compartir: nada, nada, obliga a arruinarse.

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