Diario de León

El pueblecito berciano de tres habitantes que “amenazó” con pasarse a Galicia

El pequeño pueblo del Bierzo (León) que todos conocen, no por su tamaño, pero sí por su valentía y carácter 

Entrada al pueblo de Fuente de Oliva (Balboa) por una carretera de tierra.

Entrada al pueblo de Fuente de Oliva (Balboa) por una carretera de tierra.dl

Antonio Bret
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En España asistimos a cómo, poco a poco, aldeas, villas y pueblos desaparecen en silencio. Y luego está Fuente de Oliva, una diminuta aldea de Balboa, enclavada en el extremo occidental de León.

A unos 1.100 metros de altitud y separada de la carretera asfaltada más cercana por tres kilómetros de pista de tierra, Fuente de León lleva años protagonizando titulares con una mezcla insólita y apasionante de reivindicación y valentía.

Una localidad explotada en el tiempo

De hecho, es el único pueblo del Bierzo con acceso vial de tierra y, ahora, acaba de superar el trámite del asfaltado, una noticia que reaviva la popularidad de una localidad que ha sido portada en varias ocasiones, y por razones de lo más variopintas.

Fuente de Oliva forma parte de la Junta Vecinal con Castañeiras y Portelo, en la comarca berciana muy cerca de la frontera con Galicia. En sus mejores tiempos albergaba entre 20 y 30 habitantes, dedicados a la agricultura de subsistencia, pero acabó la guerra y la emigración acabó por vaciarla, prácticamente.

Durante el periodo de posguerra, los Regulares marroquíes fueron tropas indígenas reclutadas durante el Protectorado español en Marruecos y destinadas a la Guerra Civil y la posguerra. Se acantonaron en esta localidad como parte de labores de vigilancia fronteriza, quemando diariamente un carro de leña para calentarse y cocinar. Esto acentuó la falta de recursos en una aldea ya de por sí bastante escasa y pobre.

Este punto marca el inicio del abandono progresivo del pueblo: de aquí pasamos a la década de los sesenta, cuando los escasos vecinos que allí vivían, aun sin servicios básicos, arrastraban postes de luz en carros por los caminos de tierra para electrificar la zona.

La lucha David contra Goliat

Según el INE de 2021, la localidad de Fuente de Oliva cuenta con solo tres habitantes empadronados. La Junta Vecinal a la que pertenece, sin embargo, tiene una veintena de vecinos en el censo. Casi noventa años después de que los Regulares marroquíes se acantonaran en esta pequeña aldea, ahora se forman personas de países como Malí o Sudán, así como del Reino Unido; lo hacen en Fontevida, una asociación cultural creada el año pasado.

Esto no es lo más curioso del pueblo: en 2020 quisieron formar parte de Galicia por el abandono de una ‘carretera’ intransitable, generando titulares en toda la prensa nacional. Concretamente, lo que pretendía el pedáneo Fernando Cerezales, junto con otros ocho vecinos, era unirse al municipio lucense de Cervantes, argumentando lazos familiares, tradición gallega y acceso a la Reserva de los Ancares. La propuesta, sin embargo, fue rechazada por la Junta de Castilla y León invocando la ley territorial.

Fuente de oliva es un remanso de paz para el visitante. Su aislamiento idílico en el Bierzo Alto es ideal para desconectar del ruido de la ciudad. Es un pueblito en el que podemos contemplar el hórreo centenario de su plaza central, sus casas de muro grueso y, en general, un conjunto armónico que respira historia, ideal para los amantes del turismo rural.

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