La almendra se perfila ya como un cultivo con futuro en el campo leonés
El sur de la provincia es el que registra más plantaciones de este cultivo alternativo en los últimos años

Campo de almendros ya en flor en la zona de Tierra de Campos.
El cultivo de la almendra está ganando enteros en la provincia. De hecho, ya existe una superficie relativamente significativa de almendros en el sureste leonés, donde se está adaptando bien. Mientras el pistacho se ha hecho un pequeño hueco, es la almendra la que va ganando terreno como cultivo alternativo con futuro que ya va sumando hectáreas en el campo leonés.
Para el secretario general de Asaja en Castilla y León, José Antonio Turrado, su potencial está en que se está plantando en regadío y se puede regar «y eso es una garantía». También influye la cuestión climática para que se asiente. «El mayor enemigo de los almendros son las heladas», explica Turrado. Y es que las heladas tardías merman considerablemente las posibilidades de éxito, lo que llevado al fracaso a alguna plantación.
Los almendros se seleccionan para que florezcan algo más tarde y no les pillen las heladas más tempranas, según explica Turrado, quien añade que el fruto ha tenido años de buenos precios y eso ha provocado un efecto llamada para los agricultores.
Ejemplos leoneses
Beatriz García empezó en el cultivo de la almendra por probar. Su suegro plantó un majuelo hace seis años «para ver qué tal» y aquello fue un primer punto de partida. «Yo era un poco reticente porque ni mi marido ni yo nos dedicábamos al campo», explica. Aquel intento fructificó y Beatriz se apuntó a un cursillo durante la pandemia de covid para incorporarse a la agricultura. Después compraron un par de tierras colindantes a un terreno propiedad de su familia en Sahagún. En total, unas 19 hectáreas fueron suficientes para comenzar su incorporación al campo entre 2020 y 2021.

La almedra necesita tres años para entrar en la fase de producción y la primera recolección fue la del año pasado. «No dio para cubrir los gastos, pero este año será mejor y el siguiente también», explica Sonia. A los riesgos de las heladas se suman el de la lluvia, que puede provocar hongos en los almendros, que requieren poda y algún que otro tratamiento. «Ahora estamos aprendiendo y esperemos que sí que tenga futuro el almendro en la provincia», comenta mientras espera que la floración que ya está ocurriendo en muchos puntos.

Beatriz García, junto a sus almendros en Sahagún.
Rubén Pérez probó con los almendros en 2015 en Bercianos del Real Camino y lo hizo con una variedad extratardía que florece más tarde. Fue uno de los primeros en probar con la almendra en Castilla y León y conoce el campo porque se dedica también al maíz, el cereal y a los forrajes.
Su intención los primeros años era poner más superficie de este cultivo alternativo, pero cambió de idea después «porque requiere mucho tiempo y tratamiento; hay que estar muy encima de ellos porque, si no, cogen humedad y entonces llegan las enfermedades». Su primera incursión con la almendra llegó de Murcia, donde compró lo que serían después sus primeras plantas. Desde allí le asesoraron para dar los primeros pasos, aunque «el clima no tiene nada que ver». Ahora afirma convencido que «he pagado todas las novatadas», afirma. A cambio, tiene experiencia.
La producción es muy variable porque «hay años que dan bastante y otros pocos, depende del clima y también de la estructuración del campo», argumenta. Su previsión para este año es bastante buena y añade que los precios han cambiado considerablemente desde que él empezó hace más de una década. «Entones costaba nueve euros la pepita ya hora está a cinco euros el kilo, así que ha bajado mucho».
En este tiempo, este cultivo también se ha expandido de forma considerable y, según explica Rubén, en algunas partes de España se han quitado olivos para plantar almendra y su crecimiento ha alcanzado también a Portugal. Mientras. el almendro crece en la provincia al calor de unos datos alentadores.