Laciana arropa a los afectados por el incendio de Caboalles

Cinco familias fueron desalojadas tras arder el sábado edificio en el que residían. Carolina y su hija están en un hotel mientras buscan una vivienda de alquiler tras perder su casa

Estado en el quedó el edificio en cuyos bajos se encuentra la farmacia, que permanece cerrada.Araujo

Caboalles De Abajo

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La solidaridad de un pueblo es una de las expresiones más nobles y profundas, algo que Laciana sabe demostrar cada vez que la situación lo requiere, tal y como está haciendo con su vecina Carolina Velázquez y su hija, de tan solo 21 meses, que han visto cómo el edificio en el que vivían quedaba gravemente dañado por un incendio registrado en la madrugada del pasado domingo al domingo en la pedanía lacianiega de Caboalles de Abajo, en el que cinco familias se han visto afectadas y lo han perdido todo. El inmueble, en el que también se encuentra la farmacia de la localidad, ha sufrido importantes daños que todavía están siendo evaluados. Por el momento, se desconocen las causas del fuego.

De las cinco familias que se han visto afectadas por este incendio, cuatro han sido realojadas en casa de sus familiares, mientras que Carolina ha sido alojada en el apartahotel Portal de León, en Caboalles de Abajo, donde permanecerá hasta encontrar alguna otra casa de alquiler. «Ya he tenido alguna oferta, ahora tengo que ir a verla», indica.

Esta joven nicaragüense se ha visto sin nada de repente. Recuerda que fue un momento de muchos nervios y que incluso tuvieron que ayudarla con la niña. «Me quedé paralizada, no me respondían las piernas». Mientras, la pequeña, desde aquel momento, ha estado más nerviosa. «Por las noches se despierta llorando».

Y, tras todo esto, la solidaridad no se hizo esperar, especialmente para la pequeña. «Tengo bastante ropa y calzado para ella y todavía me siguen llegando más cosas». Además, recuerda que el Ayuntamiento y la junta vecinal también están ayudándola.

En un momento de mezcla de emociones, Carolina explica que «no voy a tener cómo agradecer todo lo que están haciendo», a la vez que señala que «ahora es comenzar de cero, te ves de tener una vivienda a no tener nada», aunque reconoce que lo más importante es que «nosotras estemos bien».

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Por su parte, el alcalde de Villablino, Mario Rivas, explicaba que las viviendas de las que dispone el consistorio lacianiego para este tipo de situaciones, tanto en Villablino como en Caboalles, y que están en condiciones de habitabilidad, se encuentran ocupadas. Mientras, las que no estaban en condiciones de habitabilidad se habían incluido dentro del programa Rehabitare, que «hasta la fecha no se ha ejecutado». Por otro lado, las viviendas que tienen en Villaseca están en un proceso de enajenación por venta, por lo que «dentro de ese proceso no se pueden ocupar», destacando que «tampoco cumplirían ahora mismo con las condiciones de habitabilidad mínimas para acoger a una familia de manera inmediata».