OPINIÓN Juan Manuel Castro
Desinformación y opacidad, tan sólo
Desde hace un par de años la opacidad y la desinformación de la Consejería de Educación y Cultura en todo aquello relacionado con el Museo Regional de la Minería supera todos los límites impensables en un país con libertad de expresión y de información. Cada vez que este corresponsal intenta ofrecer a los ciudadanos del Valle de Sabero y a numerosos lectores de la provincia y del resto de España, información respecto al proyecto del Museo Minero se encuentra con un escudo protector llamado Gabinete de Prensa que hace imposible contactar con los responsables del departamento. Se supone en todo caso que desde el Gabinete de Prensa se cumplen órdenes de los máximos responsables de la Consejería, por lo que no se entiende que no se quiera informar de los avances, aunque sean escasos, de un proyecto que se «vendió» para ilusionar a una comarca y a toda una provincia. Aún es peor que el responsable del citado Gabinete siempre esté reunido, esté de viaje, o tomando un café, y durante mas de quince días no encuentre un solo momento para atender una petición solicitando información sobre un tema concreto, o devuelva una llamada telefónica después de numerosos mensajes dejados a trabajadores de su departamento. Así es muy difícil que el ciudadano de «a pié» pueda tener una información puntual, detallada y veraz de un asunto que todos esperamos con impaciencia. Unos porque vemos que el Museo Regional de la Minería es otra falsa promesa de una administración para con el Valle de Sabero -ya sufrimos muchas con el cierre de las minas y el fracaso de la reindustrialización- ; otros, que también los hay, que todavía tienen esperanzas de que el Museo sea una realidad pronto . En cualquier caso, los ciudadanos tienen derecho a conocer la situación de un proyecto que sé dio a conocer por la propia administración como la solución al fracaso de la reindustrialización. Mención aparte merece la actuación de los máximos responsables de la Consejería, ya que en cinco años han ofrecido escasa o nula información a los ciudadanos. Solamente en sus inicios, cuando las consejeras de Economía y Cultura, en sus visitas a la localidad, proclamaron a bombo y platillo la construcción del Museo. Después, cuando ya han visto que el proyecto se quedaba en eso, ni un solo acto para informar a los ciudadanos. Ni cuando aparecieron los restos arqueológicos, ni cuando se suspendieron las obras la primera vez... ni ahora con la segunda que ya lleva 21 meses. Ni cuando convocaban la redacción de los proyectos museográficos ni arquitectónico para que conozcamos qué Museo nos ofrecen, ni cuando se permite que se pierdan piezas museables irrecuperables de gran valor histórico. Simplemente, la Junta no informa; y si es cierto que están trabajando para finalizar este esperado Museo, de nada les sirve si no hacen partícipes a los habitantes de este Valle de un proyecto que es vital para el futuro turístico de toda una Comarca. Lo que sí llama la atención es que en los últimos meses sea el arquitecto redactor del proyecto y hasta ahora director de las obras el portavoz de las novedades que ofrece el Museo Minero. Es significativo que ninguna otra persona, en los diferentes medios de comunicación, incluidos los tecnológicos, ofrezca ninguna rueda de prensa, ningún tipo de informes, ninguna conferencia monográfica sobre este importante y ambicioso proyecto, ningún tipo de debate político. Nada por el estilo. Nada, en definitiva.