Diario de León
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León

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Iba a haber titulado Saelices del Río de historia, pues por el suelo del pueblo ha pasado tanta como agua por el cauce de la vega del río Cea. En primer lugar quería preguntar a ver por qué Saelices del Río Cea suprimió la f de Félix o Felices e incluso el signo natural evolutivo de la h intercalada. Hay otros San Félix y San Felices que no suprimieron esas letras indicadoras del origen etimológico del nombre. En una palabra, que Saelices del Río se parece algo al Cea, que cambia, arrambla o salta los obstáculos que encuentra a su paso. Vamos a repasar algunos trazos históricos de Saelices del Río. La iglesia de Saelices del Río fue convento. Tuvo hospital y ermita con el título de santa Eufemia. El único rasgo o muestra de su antigüedad medieval hoy día es un trozo de ábside exterior del siglo XII, que recuerda con toda evidencia a san Tirso y san Lorenzo de Sahagún. La de San Félix del Río fue iglesia conventual. El año 945 el obispo don Oveco da la iglesia a San Félix al monasterio de San Facundo de Sahagún. Los monjes Benedictinos edifican la iglesia románica mudéjar para los fieles y el hospital para los peregrinos y para los viajeros pobres. La iglesita de San Félix guardó su aire conventual y su aspecto románico durante los siglos medievales, pero las iglesias de los pueblos que están al margen de los ríos parecen ser imitadoras de ellos, es decir, que les va la marcha y el espíritu de cambio y de transformación. Todavía en la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX, la iglesia tenía los siguientes altares con sus retablos: el de San Félix o mayor, el del Cristo, el de la Virgen del Rosario, el de San Roque y el de San Antón. Para el de San Félix o mayor se hizo retablo en el siglo XVII. Era de gusto reformista con predela, cuerpo principal y cuerpo de remate. Tenía escenas de pintura en las cuatro cajas de las calles laterales. En los lienzos se representaban el Nacimiento de Jesús, la Adoración de los Reyes Magos, la Visitación y la Presentación. En la caja del centro estaba San Félix y en la superior la tabla de la Asunción. Por efecto de un fuego en la segunda mitad del siglo XX, el retablo quedó muy estropeado y las pinturas prácticamente irreconocibles. Se identifican por algunos rasgos que quedan y con la ayuda de los inventarios del siglo XIX. A fines del XVIII, en concreto el año 1792, el maestro arquitecto Francisco Ribas hace obra de reforma en la iglesia: quita los pilares y da más luz y más espacio a la iglesia. Por entonces se agrega a la iglesia el despoblado actual de Barriales. En ese tiempo tenía la iglesia los altares mencionados. En 1740 se trajo madera y se hizo el retablo de la Virgen del Rosario con tres tallas en él: la moderna del Rosario, en el centro, las de San Blas y de Santo Domingo a los lados y la de San Juan de Sahagún en la caja superior. El retablo es de estilo rococó del año 1740. El de San Roque es también del XVIII con columnas acortezadas. Sigue estando a la derecha, pero con las imágenes muy cambiadas. El altar de San Antón no existe hoy día; su imagen está en el retablo de San Roque. Del altar de Cristo se decía en los inventarios: altar e imagen con dos cortinas de damasco. Mesa de altar con cuatro argollas para el monumento, las tallas de San Antonio de Padua y San Pedro mártir y lámpara colgada con cordel. Con la reforma de la iglesia y las de la liturgia se suprimieron altares, pero el Cristo se conserva. Esos rasgos y el trozo de ábside exterior con arcos románicos son los únicos rasgos que nos hacen pensar en la iglesia monacal de San Félix del siglo XII. Tiempo ha pasado por la altura, casi tanto como agua por el valle de la vega, tanto en uno y otro sentido como para poder decir con toda justicia que Saelices está muy bien determinado con el apellido del Río: del río del agua y de la historia. El del agua se llama río Cea. El de la historia podrían llamarse san Félix, san Feliz y Saelices.

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