FÉLIX GARCÍA Y JULIANA FERNÁNDEZ BRAÑEIROS
«En la braña pasa el tiempo más rápido»
Desde el año 1981, Félix y Juliana son los responsables de la cabana vaquera de la braña Vega del Palo, ubicada en los montes de Caboalles de Arriba, y en la que este matrimonio permanece año tras año d

Félix y Juliana viven cuatro meses al año en una cabana en el monte
-¿Desde cuando son los responsables de esta cabana? -Desde 1981. Durante cuatro meses al año vivimos en la braña de la Vega del Palo, donde cuidamos el ganado que está allí desde junio hasta octubre. La junta vecinal Caboalles de Arriba arrienda los pastos de esta braña principalmente a ganaderos de Asturias, y nosotros nos encargamos de mirar por las reses y avisar a sus dueños si hay algún problema. -¿Por qué decidieron realizar este trabajo? -En el año 81 los alcaldes necesitaban a una persona que se encargara de cuidar a este ganado. Cuando se lo propusieron a mi marido, decidimos aceptar porque, entre otras razones, él fue durante un año guardamontes y sabía en qué consistía el trabajo y como hacerlo. Comenzamos con la intención de probar sólo durante un año y al final nos gustó tanto la experiencia que seguimos con ello. -¿Cómo es para ustedes un día en la braña? -Mi marido recorre el monte vigilando el ganado, recoge leña para la chimenea y realiza otras tareas ganaderas. Mientras tanto yo me encargo de cocinar, limpiar la cabana, lavar la ropa y demás labores domesticas. Es como si estuviera en mi casa de Villablino, hacemos una vida totalmente normal, aunque sin las comodidades de casa. Los primeros días son los de más trabajo, después de estar la cabana cerrada ocho meses. -¿Qué echan más de menos de Villablino cuando están en la braña? -La familia. No la podemos ver todos los días y suben a la braña a visitarnos de vez en cuando, sobre todo cuando su trabajo se lo permite. Respecto a las comodidades del hogar, echamos de menos la ducha, la lavadora y a veces la televisión, aunque escuchamos mucho la radio para estar informados. Para ducharnos tenemos que bajar a Villablino y la ropa hay que lavarla a mano, como antiguamente se hacía. Al menos tenemos agua corriente, electricidad y nevera, hace unos años la cabaña no tenía esto. -¿No les da miedo estar cuatro meses solos en la braña? -No. Sube mucha gente de merienda, en bici, a caballo, amigos y la familia a visitarnos, y también ganaderos que se pasan por allí con regularidad para ver cómo va todo. Por allí pasa la pista de acceso a la mina La Escondida y los mineros se paran a hablar con nosotros. No tenemos la sensación de vivir solos en un lugar apartado. Además tenemos un teléfono móvil que nos da una tranquilidad en el caso de que se produzca una emergencia o nos pongamos enfermos. -¿La vida en la Vega del Palo es aburrida? -No, todo lo contrario. Allí arriba, en la braña, pasa el tiempo más rápido que en Villablino. A nosotros nos gusta mucho el monte, allí estamos felices y los ganaderos y la gente en general se portan muy bien con nosotros y nos quieren. Es una vida muy parecida a al que hacían los antiguos vaqueiros de Alzada, pero adaptada más o menos a los tiempos de hoy en día.