Diario de León

La calle Plinio el Joven está dedicada a uno de los primeros escritores latinos

Astorga salta a la historia

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Es obligación de las ciudades ir completando su estructura urbana con un tejido nuevo y moderno, aunque preservando en todo caso la riqueza histórica y tradicional heredada de pretéritas generaciones. Un buen ejemplo lo encontramos en esta calle que recuerda a Plinio el Joven, precisamente el escritor que citó por vez primera el nombre de Astorga en los grandes libros de historia, y además con el halagador calificativo de «urbs magnifica». Efectivamente, a pesar de que en su rótulo figura el nombre de un personaje perteneciente a la más remota antigüedad, la vía es innovadora y actual, excelente muestra del futuro arquitectónico que aguarda a la ciudad. Nuestra calle del día comienza en la avenida de las Murallas, encarando el soberbio cinturón de piedra que es santo y seña de Astorga. Tras un trecho recto y ascendente, dibuja un completo giro hacia la izquierda enfocando una panorámica de viviendas actuales y algún bloque de considerable altura, configurando un escenario de aires casi residenciales. En el lateral izquierdo aparece la entrada trasera de la estación de autobuses, a modo de transitado aperitivo para el pronunciado repecho que, finalmente, nos llevará hasta la arteria que recuerda al malogrado alcalde Carro Verdejo. Es el punto final para una calle joven y vivaracha que, extramuros del viejo núcleo histórico, se ha hecho a base de frescura y vitalidad con un hueco en el cada vez más nutrido nomenclator astorgano. Plinio el Joven, gran amigo del emperador Trajo y sobrino de Cayo Plinio Segundo, diferenciado en las crónicas con el apelativo de Plinio el Viejo, quedó huérfano a muy temprana edad y fue adoptado por su muy famoso y brillante tío. Por cierto, un personaje realmente curioso, además de un gran escritor, que murió en agosto del año 79 por acercarse demasiado al Vesubio, justo cuando la erupción del volcán provocaría la destrucción de Pompeya y Herculano. Plinio el Joven narró por carta la extraña muerte de su padre adoptivo, en una de las más bellas páginas de la literatura en prosa latina. Destacado funcionario de la administración romana, nuestro protagonista escribió discursos, poesías y un tratado de elocuencia, pero lo más importante de su obra son los nueve libros de epístolas auténticas, como las que envió a Trajano.

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