Diario de León
Publicado por
Pedro V. Álvarez Collar
León

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Anda todo dios mareando la perdiz con lo del desarrollo sostenible que se nos viene encima, digo yo más que nada para así acojonar al personal, confundir, embarullarlo todo, diciendo a los unos que se les va a terminar echar las cabras para el monte porque van a venir los ecologistas a prohibirlo todo; que no se va a poder seguir cazando lo legal; que nadie va a poder cortar en el monte la leña necesaria que toda la vida se cortó. Todo esto y otras lindezas están dejando caer aquellos a los que verdaderamente debería de poner coto la normativa que vendrá con la aprobación de Laciana Reserva de la Biosfera por parte de la Unesco. ¿Pero qué es esto del tan traído y llevado desarrollo sostenible? ¿Será bueno para Laciana y los lacianiegos? Si lo que se anuncia desde las administraciones a bombo y platillo, queriendo todos arrimar el ascua a su sardina como que ellos han sido los verdaderos artífices del evento, fuera como tiene que ser, lo del desarrollo sostenible no es ni más ni menos que compatibilizar los trabajos que a partir de ahora se van a desarrollar dentro del entorno protegido con la protección del medio ambiente. Laciana ha venido sufriendo a lo largo del pasado siglo XX todo tipo de agresiones en su entrono, a partir del descubrimiento y explotación de las minas de carbón. Las repercusiones que este tipo de minería han tenido en el entorno están a la vista. El vaciado de las entrañas de nuestros montes, con la consiguiente desaparición de miles de manantiales que regaban las laderas; las decenas de escombreras que conforman el paisaje cotidiano de nuestros pueblos, las obras de destierre llevadas a cabo para ferrocarriles, pistas... Todo esto se vio agravado con las modernas y salvajes explotaciones a cielo abierto que sufrimos en los últimos 25 años. Si a esto unimos pantanos, canales, centrales hidroeléctricas (funcionando o en proyecto), subestaciones eléctricas, líneas de alta tensión, tenemos un Valle de Laciana que en la actualidad se parece vagamente a lo que conocieron nuestros abuelos. Por eso, lo que va a ser esto del desarrollo sostenible, digo yo, será como el volver cien años hacia atrás, cuando la gente de los pueblos respetaba toda la naturaleza que le rodeaba porque de ello vivía. Que nadie se piense que vamos a volver a alumbrarnos con candiles de aceite y a hacer calechos al amor de la lumbre (aunque tampoco estaría nada mal), simplemente será el darle sentido a aquella herencia que recibimos de nuestros antepasados y estamos dilapidando. Pero posiblemente, esto que estoy escribiendo va a ser lo que yo pienso, lo ideal, y visto el panorama que nos rodea lo del desarrollo sostenible, lo de la Reserva de la Biosfera, solamente se quede en colgar muchos cartelones de colorines por las carreteras y por los montes y no haban puñetero caso a lo que opinan los que saben del tema, como lo hacía ayer el ex ministro Atienza. ¿Qué se está haciendo hoy, 16 de julio, al respecto? ¿Ya han parado cautelarmente la corta de Fonfría ante las manifiestas irregularidades existentes según denuncias ante el ayuntamiento y ante el Seprona? ¿Están analizando los pros y los contras de las instalaciones eólicas que se avecinan en Omaña? Probablemente todo lo contrario, estén acelerando los trámites y los trabajos para que no les pillen, en el supuesto de que esto del desarrollo sostenible fuese lo que en realidad ha de ser la defensa del bien común de los muchos ante la agresión, saltándose todas las leyes, de unos pocos... Por eso hemos de exigir a los políticos de nuestra tierra que nos defiendan de los poderosos, no que se alíen con ellos...

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