| Obituario | El valle de Luna pierde a uno de sus referentes |
Jacinto Morán, pastor de Luna

Jacinto Morán era un personaje de refencia en Luna
Los viejos de Los Barrios de Luna aún recuerdan entre las más gordas la farra de los quintos del 42. Cuentan que al día siguiente los lobos hicieron el agosto porque los rapaces que cuidaban las veceras se pasaron el día durmiendo la borrachera por el monte. Jacinto Morán Morán (1921-2003) era uno de aquellos mozos que se tuvo que ir a la mili en plena posguerra. Le destinaron a Segovia y el viaje fue coser y cantar para un joven que había conocido el desarraigo de la emigración con nueve años. Hijo de una familia de ocho hermanos, Jacinto trabajó desde niño como criado en diferentes pueblos de la provincia a cambio de cama y sustento. De vuelta a Los Barrios, y con el oficio aprendido, el joven lunense se enroló en el negocio familiar de la trashumancia, formando parte con el paso de los años de una de las estirpes de ganaderos más populares de la montaña leonesa. Con la muerte el pasado sábado de Jacinto se va una de las grandes memorias del valle de Luna. Testigo de una guerra cruel en la infancia, su historia corre paralela a la de un pueblo que en la década de los 40 sufrió la mayor metamorfosis imaginable con la construcción del pantano. Retirado ya de la trashumancia, y con una pequeña explotación vacuna, Jacinto vivió muy de cerca en los últimos años la explosión del turismo rural. Por iniciativa de su hija María Irene, la cuadra y el pajar se convirtieron en un establecimiento hotelero pionero en la zona, en el que el viejo pastor hacía en ocasiones las veces de recepcionista. Cuando hace años el Ayuntamiento y la Diputación le homenajearon con el título de Rabadán Mayor de los Montes de Luna, Jacinto recibió el galardón con escepticismo, y lo aceptó como un reconocimiento al linaje de los moranes. Decir Morán en el valle de Luna es escuchar las cencerras de un rebaño de merinas camino de los puertos de Vivero. De la vieja saga ya sólo quedan Ángel, que tuvo a su cargo durante más de cuarenta años las tripas de la presa del embalse, y Primitivo, el mejor cocinero de caldereta al norte de Camposagrado.