Me pido «prime»
QUERIDO hermano: Andamos un poco de albricias. Parece que en el palacio de los Guzmanes se respiran aires nuevos. Hemos de tener en cuenta -aspecto que, de siempre, ha sido obviado- que la Diputación tiene como fin primordial servir, ayudar y atender, tutelar en definitiva, las poblaciones de menos de veinte mil habitantes, procurando la promoción y creación de infraestructuras en el mundo rural. Pero... Desde la plaza de San Marcelo, sin que haya razones consistentes, se han dedicado a realizar una política centralista -con ejemplos en Valladolid y Madrid- llevándose León la parte que corresponde a los corderos, haciendo buen honor a su nombre mientras los otros, como en la película, se dedican al silencio; total que León al menor descuido se alza con el santo y la limosna, si exceptuamos la barbaridad de Rucayo. Porque ya me dirás, hermano, a que vino aquel despilfarro de la institución cuando se adquirió la famosa ferretería de la plaza Santo Domingo -por poner un solo ejemplo- a cuyo edificio se le han asignado las más variopintas utilidades sin que ninguna haya cuajado; y así sigue, esperando a que algún día tenga una salida digna y se pueda recuperar parte de lo invertido sin ton ni son. Te digo lo de los nuevos aires porque esta semana el presidente García Prieto ha dejado escapar una bocanada de aire fresco, nuevos modos hombre. Con referencia al destino que se le dará al palacete de la calle Independencia, dejó claro que no albergaría el futuro museo etnográfico. Y sobre todo, dejó claro que dicho museo, en el que se pondría en valor el gran acervo cultural hoy almacenado, debe ser instalado en otro lugar que no sea León. No sé yo si el señor García Prieto ha realizado esta manifestación influido por ese carácter que debe tener la Diputación de atender y tutelar a las poblaciones menores; tal vez tenga otras razones que se me escapan. Pero sí sé que ese es el camino que debe seguir la institución provincial. Solamente por ese detalle, por esa manifestación, me está cayendo bien este nuevo presidente a quien no tengo el gusto de conocer; espero que, cuando haga su visita institucional a Astorga, donde le esperamos, pueda estrechar su mano y felicitarle por ese paso. Y puestas las cosas así, hermano, como se hacía antes para cualquier juego infantil, y supongo seguirán haciendo ahora, me pido prime . No creas que vaya a caer en esa tentación del centralismo, no. Pido que ese Museo Etnográfico Provincial -si es que algún día llega a crearse, y salir de Santa Nonia, 1- se instale en la Maragatería, no en Astorga como creías que iba a pedir, pues aquí ya contamos con cuatro. Te puedo citar dos localidades -aparte de otra docena- que tienen todos los méritos para optar a ser la sede de tal museo. Te hablo, hermano, de Castrillo de los Polvazares y de Rabanal del Camino. Aparte de ser, ambas a la vez, etnográfica e históricamente merecedoras de tal distinción, hay que tener en cuenta que geográficamente ocupan un lugar estratégico de la Ruta Jacobea; que ambas son el símbolo gastronómico y peregrino, respectivamente, del Camino de Santiago, como santo y seña de toda la comarca. La promoción de la ruta santiaguista se vería enriquecida con ese reclamo cultural y sería un motivo más de apoyo turístico de toda la Maragatería. Comarca en la que, por cierto, la Diputación debe cuidar un poco más la atención a las vías de comunicación, secularmente abandonadas, y hacer buenas conexiones en el triángulo que forman las carreteras de Sanabria y de Foncebadón. Si hubiera problemas de edificio la propia Diputación tiene, en Santa Colomba, patronato y patrimonio para ello. Así que, por esa bocanada de aire fresco, un brindis, y desde esta parte de León me pido prime para Maragatería.