CARTA TE ESCRIBO
Promesas y papeles
QUERIDO hermano: La pertinaz está aquí, como antaño; aunque los embalses andan a buen ritmo, los secanos vamos a tener que regarlos a lágrima de rogativa. Pasó la de San Marcos como si no, y andamos con las de San Miguel y la Ascensión en las que los labrantines tienen puestas sus esperanzas. De no variar el panorama, querido, los rumores pueden hacerse realidad con la votación de la Virgen del Castro que los devotos, y hasta los sembrados, se cansan de mirar al cielo, muchos días preñados de nublos, pero sin gota. De manera que, por si acaso, ve preparando la bota de vino, yo pongo la vianda, pues barrunto reunión de procuradores de la tierra y salida de la Virgen hasta la catedral. No es para menos y así calmamos las esperanzas de centenales asfixiados y ponemos el cuerpo de jota. Son esperanzas como las que, en algunos aspectos, dejó insatisfechas y asfixiadas Rodríguez Zapatero en el baño de multitudes que se dio el pasado puente por su tierra. No sé cuantos días, meses o años de gracia hay que conceder para el desarrollo de los proyectos prometidos. Dice Miguel Martínez -hace un año y pico no decía lo mismo- que los programas se hacen para cuatro años. Siempre he sido creyente, pero no crédulo y la afirmación de Paco Raquetas no me sirve, porque siguiendo a Junco y vista la configuración de mi cabeza no me dejaré tomar el pelo; eso de «León comienza a vivir la ilusión» bien está hasta cierto punto; las ilusiones valen si hay realidades. La verdad, hermano, es que en Astorga no podemos quejarnos pues creo que lo del Lyda es realidad palpable con su consignación presupuestaria y esa próxima visita de la ministra Trujillo; espero que no venga a traernos soluciones habitacionales, que a lo mejor también, sino a firmar el correspondiente convenio de esa emblemática construcción, cuyos costes han sido asumidos, en su totalidad, por su ministerio. Por ello te digo que los astorganos no podemos quejarnos; sin embargo la visita de Zapatero -habrás comprobado que ya nadie le dice Papes - sí nos ha dejado, a mí por lo menos, un cierto sabor amargo de prematura decepción. Porque hubo dos promesas de campaña electoral las cuales, en esta visita, estuvieron silenciadas, ausentes sin más. Una, la referente al tan traído y llevado peaje de la autopista que, por el contrario, ha subido la cuota de tránsito. Pero me dolió más, mucho más pues el peaje no lo uso, el gran silencio en torno a la promesa de recuperación del ferrocarril que aquí decimos del Oeste, eje vertebrador de la España occidental cerrado, como todos sabemos en qué circunstancias, hace ahora, exactamente, 20 años. El acondicionamiento de esta línea es de todo punto necesario e imprescindible para las provincias del viejo reino de León; Zapatero sabe, de sobra, que tal reino se encuentra diluido, y por ende abandonado, en ese ente autonómico que nunca logrará aunar voluntades por mucha Fundación Villalar que le echen al asunto. Además, hay que recordarle que fueron aquellos avanzados regeneracionistas, los de la enseñanza libre y el krusismo ortodoxo, a los que tanto admira, los impulsores de la línea y un astorgano, Pío Gullón, entonces ministro de Fomento, el artífice. Ayer me decía Nolete que, el día que se proceda a la apertura de este ferrocarril, tiene previsto trasladarse a Salamanca; para recordar viejos tiempos y de paso, según cuenta, recuperar ciertos papeles que sobre su abuelo paterno, maestro represaliado, se guardan en un archivo de la universitaria ciudad. Otro trago para Lanzarote, digo yo; aunque si espera ese tren vete a saber quien será alcalde entonces. En la próxima estación, que puede ser Valderrey, nos vemos; por allí pasa la Virgen del Castro.