| Velilla de la Reina | Un excelente viaje al pasado más inmediato |
El buen hacer de los artesanos
La exaltación de los usos y costumbres de otras épocas cumple trece años sin que por ello deje de asombrar a un público que disfrutó con las demostraciones programadas
Velilla de la Reina logró en la tarde de ayer reunir a un buen número de personas venidas de todos los rincones de la geografia provincial. Un día caluroso recibió a todos, participantes y visitantes, al contrario de lo que ocurrió el año pasado, en que la Muestra de Artesanía casi se fue al traste por lo tremendamente desapacible de la climatología. Ayer se disfrutó, a lo largo de toda la tarde, de las distintas muestras de oficios de otras épocas, que encantaron a todos: las actuaciones del alfarero Benito auténtico artesano del barro desde hace más de cincuenta años y con una gran experiencia en su tratamiento, tambien de las hilanderas, de las mujeres del cardado de lana, así como de los utensilios necesarios para realizar adobes y tapial, sin faltar los aperos necesarios para recoger la miés y luego efectuar la trilla. Todo un despliegue de medios que gustó mucho a todos los presentes, que no dejaban de preguntar para qué servían los utensilios a las personas que se encontraban realizando demostraciones. La organización El buen hacer de la Asociación Cultural Toros y Guirrios ha conseguido que esta muestra de artesanías y música popular del Alto Órbigo se haya hecho un nombre importante dentro de los eventos de este tipo, que a lo largo de todo el año se celebran por la provincia de León, consiguiendo elevar el nivel de participación y la calidad de los materiales expuestos, así como las intervenciones en charlas y conferencias sobre la cultura y tradiciones de toda la comarca. Los instrumentos realizados por el artesano José Luis Reñón, entre los que se econtraban varios rabeles y zanfoñas, fueron una de las exposiciones más visitadas y comentadas de la muestra, la exhibición realizada despues por él y por Francisco Pozuelo, célebre artista e interprete de rabel, encandiló a todos los presentes. Después, los célebres y tradicionales juegos de los pueblos tuvieron su desarrollo sin más problemas, como así pasó con la cucaña y las carreras del Mondo y del Rosco. Después, todo acabó con una degustación de la tradicional pica y un clásico vino español. Cuentos para los niños Por la noche los más pequeños se lo pasaron a lo grande con el cuentacuentos, el resto de público disfrutó a lo grande de los bailes tradicionales amenizados por un grupo de dulzaineros. Después se desarrolló, como viene siendo tradición desde hace algunos años, el espectáculo pirotécnico el Toro de Fuego, que puso en marcha por varias calles de la localidad la Asociación cultural Toros y Guirrios, que metió el miedo en el cuerpo a los más pequeños, pero que hizo disfrutar a la gente más joven. A su término se sirvieron como ya es costumbre unas estupendas sopas de ajo, ya bien entrada la madrugada.